Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX: la revolución de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes de 1812
LA REVOLUCIÓN DE HUANUCO DE 1812 609 hendido por delinguente; desde Paseo, abandonando la negosiacion de sus cobransas, se encamina á presentar muy de mañana y en efec– to luego que fue preso por Don Juan de Echevarria, como alas dies del dia se le presento á Vuestra Señoría. Admira verdaderamente la declaracion de Cierra, que es la vara angular de esta defensa, en quanto dice, y en la ratificacion, que desde las cinco y media de la tarde, hasta las oraciones, y por la noche estubieron en la junta que hiso en la esquina de Lobo por mas de quarenta hombres; ¿cree Vuestra Señoría ninadie podrá creer, que estando en la esquina de una calle publica, y pasagera un complot de quarenta hombres, no se hubiera asustado todo el barrio, todos quantos por él transitaban; que no se le diese quenta a la justicia, ó que al menos, en los ochenta y siete testigos que constan del Pro– ceso, no se enquentra alguno que estubiese en ella, y diese razon individual, y circunstanciada de su destino? Una junta que se hace desde las cinco y media de la tarde, hasta las oraciones, y por la noche (que seria lo menos hasta las nuve) no es capaz de que se oculte; por lo mismo que en estas líneas es vista una exageracion temeraria concordante con el abultado numero de quarenta indivi– duos, y discordante en todo con la esquela que escribió el propio Cie– rra, constante en copia en los Autos; me amplían lugar sobrado, para que dude de la verdad, y fé que merece el testigo; y mayormente quando las quatro mug.eres, que se han/ . 691 v mencionado, no expo– nen cosa ninguna por donde se dedusga, que se formó junta en la casa de mi parte, ¿quien podrá creer, que en una esquina publica, y estando la ciudad sosegada se atreba nadie á tratar de alsamien– tos, al menos, que no se exponga á que los Magistrados lo escar– mienten? ¿Para tratar un negicio de tanta gravedad y peso, se necesita estar desde las cinco y media de la tarde hasta las nueve, poco más, o menos de la noche? ¿Qué planes podrán tomar mas de quarenta hombres en una esquina, en donde es precisa la disputa, el parecer, y todo quanto la prudencia dicte para formar un alsa– miento? Finalmente concluye diciendo, que el testigo Cierra se hace sospechoso por las exageraciones con que reviste su declaracion, ademas de que no concuerda (en quanto al lugar señalado, y es la casa de mi parte) ; y si me es licito hablar con franqueza, pro– pia, y adequadamente debo llamarlo enemigo oculto de mi parte por quanto es unico; no es inpecable, ni perfecto, y como tal es– tá sugeto alas flaquesas, y herrores humanos; así como se vale de exagerar su deposicion, quisá con el designio de que sea creída, asi tambien exagera, que los Rodrigues, el Limeño, y Ulluco, fre– quentaban con f requencia la casa de mi parte: no se niega, que como Paisanos se conocerían todos; ¿más por este conocimiento podremos
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