Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX: la revolución de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes de 1812

LA REVOLUCióN DE HUANUCO DE 1812 615 sario con~esar, que este falso Calumiante, qbtubo el don de penetrar los pensamientos de mi parte, conosiendo en el deseo de hunírse con los insurgentes. Porque si este hubiera sido su objeto; porque no salio el mismo día que estos salieron par ser testigo ocular de lo mismo que se le imputa que deseava? No era tiempo que manifes– tase su , ira contra los realistas, haciendo maior bulto, y causandoles maior temor; porque espero todavía al segundo día siendo indispen– sable que en ese/.59 7 v segundo dia ya no era de Servicio su Persona, pues ya todo estava desidido. No se puede negar la mala versasion del sindicante Talancha, quando en su deposision dise lo que no vio, ni hoio; Porque haviendose dirigido mi parte al cobro de cantidad de pesos que le devian .en Ongaimaran, era presiso que tomase el mismo Camino que havian tomado los insurgentes con la considera– sion de que la principal acreedora havia de estar en su casa. Si el objeto de mi parte hubiese sido rehunírse con los Ynsurgentes hu– biera buscado iguales proporciones para salir con ellos, y no despues como lo verificó en atencion a que los Ynsurgentes mientras tanto se hallavan en el Asiento de Ambo. ó alo menos hasen lo que hiso Thalancha, que haviendo salido los Yndios insurgentes como á las dies del dia de la ciudad, el salió despnes de las <lose sin que ninguno le obligase á vista de muchos sugetos que lo vieron. Quisas Señor por libertarse de esta nota, que recae sovre el, ha f rahuado esta ca– lumnia que a mi parte le ha causado tantos perjuicios. Por lo quemira á que mi parte mando repicar las campanas de San Sebastian, es presiso desir que Talancha, ó no estubo en si ó mü;itio en perjuicio de la Ynociencia de mi parte: No se puede in– ferir otra consecuencia de los datos de su deposicion que está por– que asegurando bajo la religion del Juramento que vio mandar a mi parte mandar repicar las Campanas de la sitada Yglesia, quando es tiempo de comparecer al careo mandado por Vuestra Señoría, quando es tiempo de hablar la verdad, quando es tiempo de que caiga en perjuro, y quando es tiempo de que tiembla a la vos de la Jus– ticia, entonses se val.e de que oio el eco de la vos de mi parte, entra con el subterfugio de que oio la orden en la puerta de los Sotelos, que esta media quadra-mas abajo de San Sebastian; de que fue sor– presa que no tubo tiempo para meditar lo que havia de desir, y ul– timamente incidir in foveamquam fesit. No es menos fabulosoj.598 ni menos dígno de la consideracion de Vuestra Señoría la forsosa obli– gasion que impuso mi parte á la comitiva para que en uníon de todos iendo a la casa del Rexidor Castillo, se le diese parte del triste su– seso de los realistas, porque si se dise que lo hiso en compañia de Narbarte su sindicasion en esta parte es mas ridícula, mas impli– cante, y mas digna del desprecio de Vuestra Señoría. Porque si este

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