Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX: la revolución de Huánuco, Panatahuas y Huamalíes de 1812
LA REVOLUCióN DE HUANUCO DE 1812 721 pestad de la insurgencia y que comensase á rayar la aurora de su Goviérno en medio de la obscuridad de la anarquia en que su– cumbia. Asi fue que nos juntamos, no para gobernar, que con– sidera ageno de su instituto mi parte, sino aconstituir autorida– des provicionales, que mientras, ó inferir restituidos los xefes que emigraron siguiesen en todo el ord~m antiguo, que siempre preva– lecio en todas las Edades. Y devia mi parte haser este buen oficio por la Ciudad, o dejarla abrasarse en su Anarquia, si fue malo su intento, luego devio quedar anarqica la ciudad. Crimen Orrendo y execrable. Señor para un miembro que teniendo voses no abla– va, y que presentandose el remedio á la Madre Patria oprimida, no le dava. Si bueno, ó lo fue en la substancia, ó en el modo; en la substancia, por que fue redimir de Anarquia la ciudad, y en el modo, por que se juntó no agovernar, sino aponer Gobierno pro– vicional, en la primera, y modo que siempre lo tuvo, como consta de la Acta, cuios testimonios inmediatamente pasaron a Vuestra Señoria y al/. 693 v Superior Govierno· Si mi parte se huviera rehunido aformar esa junta fanatica y subersiva que han dado merito a que se conosca en nuestros dias, la quimera de la independencia que nó conosieron los siglos? pu– diera contra si mismo pedir auxilios prontos? ¿Es creible que al mismo ti.empo que desea, ó introduse la independencia, se someta, se sugete, y absolutamente se dirija á la legitima superior Autoridad del Excelentisimo Señor Virrey del Reyno protestandole entera ove– diencia, e implorandole sus aucilios? ¿Quien es aquel que se some– te á aquel mismo de quien desea apartarse? Vuestra Señoria es de– maciado reflexivo para no conoser, que se implicava asi mismo mi parte en querer junta; por que un parte, fuese subersiva, y por otra subordinada, por una parte absoluta, por otra provicional, por una parte que pida socorro intentando por otra vivir sin sugecion á aque él superior xefe que hase las veses del Rey. Devo pues concluir que la sospecha que resulta contra mi parte, no es de aquellas vehemen– tes, que indusen verosimilidad, por que la congetura mas está a su favor. El segundo oficio di~igido al Excelentisimo Señor Virrey del Reyno, es dictado con pre-/. 694 sipitacion con poca advertencia, co– mo lo confiesa ultimamente mi parte; sin embargo es menester de– sir, que acostumbrado mi parte á hablar con candor y sinceridad, no ·conose aquellas espresiones que lisongean ocultando el veneno es– tampo en el, lo mismo que la vista de los concurrentes expresaron los insurgentes, altivos con su aparente triunfo del punto de Ambo. ¿No hera de razon que el Excelentísimo Señor Virrey supiese los terminos execables que usaban los rebeldes? ¿ Ocultaria que desian
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