Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX: la revolución del Cuzco de 1814

584 MANUEL JESUS APARICIO VEGA Ja feliz victoria del Sr. Mariscal de Campo D. Juan Ramírez so– bre los insurgentes del Cuzco, de cuya ciudad se posesionó el 21 de marzo, según el oficio que acompañamos, y suponernos de bue– na fe por antecedentes bien fundados. Por noticias positivas sabernos que los insurgentes intentaban atacar a esta ciudad con ochocientas bocas de fuego entre fusiles y escopetas, diez y ocho cañones de campaña, y dos culebrinas o cañones largos de a ocho, fundidos en Abancay, cuarenta cargas de municiones, además de las armas y pertrechos que tenían en estas inmediaciones; lo que confirma D. Alejandro Abarca, vecino de Parinacochas, que salió de Andahuaylas, y presenció las dispo– siciones. A tres leguas de esta ciudad, y mando de José Manuel Romano, conocido por el Pucatoso, había corno cinco mil indios montados y armados de rejón, lazos y bolas, y otra multitud de a pie con hondas: éste escribió pidiéndole indulto, se le prometió, y después de tres contestaciones se retractó diciendo, que sabedores Jos in– dios de nuestra correspondencia Je habían cercado, y que ya no podía separarse de las órdenes de su general el Santafesino, Men– doza, que estaba a las seis leguas de esta plaza con multitud de indios, algunos mestizos y españoles de arma de chispa, y ocho cañones de cor to calibre: mas Ja providencia dispuso que el 31 por la noche se originase un descontento general en aquella jun– ta de bandidos, e intentando Jos soldados pasarse a esta ciudad, y disfrutar del indulto, se opusieron los indios, y cercándolos fueron contenidos por la muchedumbre; pero no obstante el día 1! del corriente se presentaron diez y ocho hombres armados, y el día 2. otros dos con escopetas, y esperarnos lleguen más. A pesar de anuncios los más favorables se siguieron las obras de circunvalación de contrafosos y parapetos a una cuadra de la plaza, a que contribuyeron los vecinos honrados. En el punto y cerro de la Picota y el de Acuchimay se han hecho dos reductos con sus fosos, el uno capaz de cien hombres y cuatro cañones de campaña, y el 2. de sesenta hombres y dos cañones: todo está concluido y para auxilio de esta dispuesta de– fensa vinieron de Huanta, Loricocha y Huarnanguilla, quinientos indios lanceros, dignos de recomendación y más D. Tadeo Lazón Alcalde de Huanta, y el cura de Loricocha D. Eduardo de la Pie– dra, quienes Jos reunieron y trajeron a su costa a esta ciudad en donde están a sueldo, y al mando del teniente coronel D. Antonio Barreda, sin que debamos omitir el mérito del doctor D. Manuel Navarro, que entró al frente de sus feligreses de Huamanguilla.

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