Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX la revolución del Cuzco

160 LA REVOLUCION DEL CUZCO DE 1814 En la Ciudad del Cuzco en dicho día nueve de febrero de mil ochocientos y trece años. La parte de los electores de la Matriz presentó por testigo a Dn. Esteban Ludeña, Español y vecino de ella de quién el Sr. Alcalde Juez de esta Información por mí el Es– cribano le recibió juramento que hizo por Dios N. S. y por una señal de Cruz según forma de Derecho so cargo del cual ofreció decir verdad de lo que supieren y fuere preguntado; y siéndolo al tenor del Escrito de fs. 2 dijo. Que el domingo siete del corriente mes a las diez del día poco más o menos se dirigió el declarante al Convento de (fs. 9 v.) Nuestra Señora de la Merced a sufragar su voto en la elección de los cinco vocales que debían salir de Junta Parroquial de la Matriz que habiendo esperado un largo espacio de tiempo entró el señor Presidente con acompañamiento de gente y se colocó en el General Salón donde habiéndo ya bastante núme– ro de vecinos se procedió al nombramiento del Secretario y Escruta– dores en las personas de los Abogados Licenciados Dn. José Cáceres, Dn. Toribio de la Torre, y Dn. N. Galdos: que en este estado por la multitud de gente que se juntó advirtió el mismo pueblo que dicho General, sin embargo de ser tan espacioso, no era suficiente por lo que salió la Junta con el señor Presidente al patio, y estando para empezar la votación pidió el pueblo con aclamación de voces a di– cho señor que ordenase la libertad de los ciudadanos Dr. Are– llano y Dr. Borja, que se hallaban presos en el Cuartel, pues ha– cían falta, y que querían saber la causa pues tenían noticia de que por intrigas y maquinaciones de algunos malignos había dimana– do su prisión: a lo que contestó el Sr. Presidente que por ahora no convenía que saliesen, pues se hallaba la causa pendiente; y el pueblo repuso que si no salían dichos individuos no procedería a la votación, pues se hallaba cumplido el término de veinte y cua– tro horas asignado por la Constitución para sustanciarles la cau– sa: en esta situación y a vista de que aún resistía el Sr. Presidente a las instancias del Pueblo, se dirigió la mayor parte de éste al Real Cuartel, y entrando sin estrépito ni descomedimiento alguno instaron a los dos presos que saliesen, pero éstos resistieron expre– saron que sin orden del señor Presidente no saldrían en manera alguna: cuya resistencia dió mérito a que hubiesen quitado algu– nos balaustres de la ventana del Calabozo del Dr. Borja, quién sin embargo de haber quedado franca la ventana, y entrado por ella varios individuos a sacarlo se mantuvo renitente a salir: Por lo cual volvieron a salir algunos del Cuartel a solicitar la or den del jefe (f. 10) con la que encontraron cerca de la puerta de dicho

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