Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX la revolución del Cuzco

164 LA REVOLUCION DEL CUZCO DE 1814 Constituciones en voces altas, pero reverentes sin faltar en nada al respecto del señor Presidente, ni otro alguno de los que se hallaban presentes; y como las voces eran de una multitud de ciudadanos de todas clases la mayor parte de los que se llaman de la plebe hacían un ruido bastantemente desentonado, que casi no se entendían; y en esta ocurrencia el señor don Pedro López de Segovia, asesor General del Gobierno, con voz levantada les decía que ya se habían comprendido todo lo que pedían, y pedía si– lencio para que oyesen porque su S.M. l. el Sr. Presidente decía, y callando oyó su P.R. el declarante que su señoría dijo que aque– llos dos Drs. estaban presos y eran reos que merecían horca por delitos cometidos contra la fé, el Rey y la patria, que oido ésto volvió el pueblo a levantar el grito diciendo que por lo mismo debían comparecer allí y ser oídos con arreglo a las mismas cons– tituciones, con protestas que hacían de que siendo verdaderamen– te delincuentes, concurrian todos a su castiyo, y aún los quema– rían si fuesen reos contra la fe y hubiesen delinquido contra el Soberano y la Patria; de que sabían todos que en más de treinta horas estaban presos no se les había hecho saber semejantes deli– tos, ni oidóseles, las cuales protestas las hacían en voces altas que formaban un eco (f. 13 v.) bastantemente descompasado, porque hablaban tantos, en estos insistían todos, pidiendo sin cesar el que fuesen traídos los presos sin embargo de que el citado señor Asesor con un modo sagaz los procuraba serenar, precabiendo que se demandasen en expresiones poco decorosas sin conseguir el si– lencio en la demanda que continuaba en que saliesen los presos. Que en este punto su Sa. el M. I. S. P. dijo que salgan, y entonces la mayor parte del pueblo, sin esperar esta orden se diese por escrito lleno de alboroso y alegría pasó al cuartel a traer los pre– sos, después de algún rato volvieron con ellos. Que en este inter– medio o habiendo ya ido la mayor parte del pueblo, como lleva dicho declarante expidió por escrito su Sa. M.I. la orden de que saliesen los presos, y mandó que ésta la llevase al señor Asesor, quién se excusó diciendo que por sus cargos de Asesor no podía dejar estar a su lado, y enton~es se dió la comisión de llevar la orden al Sr. Tesorero Dn. Baltazar Villalonga, en compañía del Capitán Dn. Felipe Eulate y poco de esto se presentaron en aque– lla Junta los dos presos, y luego uno en pos de otro preguntando el pueblo cual era su delito, dijo el Dr. Dn. Rafael Arellano que su delito era haber promovido que se publicasen las Constituciones,

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