Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX la revolución del Cuzco
LA REVOLUCION DEL CUZCO DE: 1814 165 y se cumpliesen que por esto a influjos de malvados su Señoría M. I. cuya bondad, sanas intensiones protestó allí de contado, ha– bía padecido aquella opresión y no habiendo quién dijese cosa en contra se le declaró inocente, y se le dió un certificado firmado por su Señoría de su inocencia, y que no tenía culpa se le obstase el concurrir en su respectiva Parroquia con voz activa y pasiva a las elecciones pendientes, y se le mandó fuese a ellas. Habló in– mediatamente el Dr. Dn. Manuel Borja y dijo en sustancia lo mis– mo que el Dr. Dn. Rafael Ramírez (f. 14) de Arellano, y en su con– secuencia se leyó igual certificado declarando su inocencia, voz activa y pasiva y libertad de todo crimen. Concluido ésto se se– renó todo el pueblo y procedieron tranquilamente con todo silen– cio a las elecciones de los electores, actos que duraron desde más de las doce del día hasta las nueve y media de la noche, sin que en este espacio de tiempo se hubiese oído un solo grito ni voz desa-• compasada en un pueblo tan numeroso. Que después que volvie– ron los que fueron a traer los presos a ocupar los puestos de don– de se habían separado oyó a varios de ellos que estuvieron al lado del declarante contar el modo con que habían salido los presos de su prisión que queriendo algunos de los que fueron al Cuartel so– lo con la orden verbal del señor Presidente por forzar las ventanas de los calabozos en que estaban los presos, éstos suplicaban no hiciesen tal y que no saldrían sino por las puertas por donde en– traron abiertas éstas por orden expresa de su señoría M. I . y que efectivamente habiendo ido esta orden y abiertas las puertas sa– lieron por ellas, con un júbilo y alegría de toda la ciudad . Que al salir los dos expresados presos otros, que estaban en distintos calabozos pedían al pueblo que a ellos también sacasen, y despre– ciando el pueblo semejante petición respondió que ellos estaban presos por sus delitos, que era justo que los pagasen, y no eran inocentes como los que sacaron. Que esto es lo que presenció, oyó y vió el declarante, sin haber notado en el pueblo tumulto ni motín alguno y la verdad so cargo del juramento que tiene hecho, y siéndole leída ésta su declaración de principio a fin se afirmó y ratificó en ella; expresó (f. 14 v.) que no le comprenden las ge– nerales de Ley y la firmó con su merced por ante mí de que doy fe. Rozas (rúbrica) José Gonzalez Terán (rúbrica)
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