Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX la revolución del Cuzco
166 LA REVOLUCION DEL CUZCO DE 1814 Ante mí Mariano Meléndez Páez (rúbrica) Essno de S.M. Público y Notario M.V. / Al margen/ La Real Audiencia del Cuzco infarma lo conveniente sobre la insurrección que acaba de experimentarse en aquella pro– vincia con terrible contagio de otras. Señor - La Real Audiencia del Cuzco, restablecida ya desde el 13 del corriente al libre uso y ejercicio de sus funciones, suspen– didas desde el infausto día 3 de agosto último; considera de su forzosa obligación dar a V.M. una ligera idea de los antecedentes que prepararon de alguna manera el catástrofe experimentado, y de los medios que han alargado su duración; para que enterado V.M. de todo, tome aquellas medidas económicas que estime más conformes a asegurar en lo sucesivo la tranquilidad y el buen or– den de esta provincia. /f. 29/ Desde que habitantes del Río de la Plata enarbolaron el es– tandarte de su libertad e independencia advertido generalmente en todos estos territorios una inclinación decidida a su sistema, que no pudieron realizar por el respeto que le inspiraba el ejérci– to Real situado en el Desaguadero, Potosí y en los demás puntos que ha ocupado. Pero luego que se ha recibido en esta capital la Constitución política de la Monarquía, que ha sido el 10 de di– ciembre del año de 1813, empezaron al tercero día de su llegada a clamar por su publicación algunos sujetos de esta capital, ha– ciendo de Jefe de ellos el Abogado Dn. Rafael Ramirez de Arella– no; con el objeto sin duda de posesionarse de unos derechos de que pensaban bien pronto abusar. Y así fue que en 7 del febrero inmediato se celebraron las Juntas parroquiales de esta capital para el nombramiento de los Electores municipales; de cuya oca– sión se aprovecharon el Teniente Asesor Dn. Pedro López de Se– govia, el Tesorero de estas Cajas Dn .Baltazar Villalonga, y el Te– niente coronel de milicias Dn. Martín Valer para inflamar el nu– meroso concurso estudiosamente congregado en el convento de la Merced, para que sacasen del cuartel en donde se hallaba arres– tado de orden del Gobernador el ya dicho Arellano; lo que efec-
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