Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX la revolución del Cuzco

196 LA REVOLUCION DEL CUZCO DE 1814 NOTA DE DON MARIANO ARRIAGA AL INTENDENTE RICAFORT SOBRE LOS SUCESOS DE 1813 Exmo. Señor: En cumplimiento de lo que me ordena V. señoría muy ilus– tre, en oficio fecha de este día sobre la necesidad que hay de que yo reproduzca en el acto la denuncia que hice al Gobierno el día cinco de Noviembre del año pasado de mil ochocientos trece, de– bo suscribirla en los mismos términos en que formé los borra– dores para el fin tan interesante como el que se pretendía y que en caso preciso me hallo pronto a hacer la exhibición original de ellos, pues fue del tenor siguiente: Mi contador y señor: conozco en vuestra merced una fide– lidad incontestable al Rey Nuestro Señor mi Padre a quien sirvo; en cuya virtud me valgo de su persona para que inmediatamente pase vuestra merced a donde el señor Concha, Gobernador de es– ta Plaza, a participarle que en esta noche sin arma ninguna quie– ren tomarse el cuartel Real entre más de seiscientas personas, se– gún se me ha asegurado, y para cuyo efecto he sido uno de los electos en la principal según se me ha dicho y asegurado por per– sona secular, y aún otra sagrada; a las siete de la noche sin falta ninguna quieren hacer esto, y así que se tome la providencia más precaucionada, yo no digo mi nombre aquí, pues no quiero hacer otra cosa que defender esta mi amada Patria, no quiero que co– rra sangre de inocentes víctimas con motivo del saqueo decanta– do, ni apetezco premio por denunciante, y así solo le aseguro que esto es cierto. La providencia de precaución se debe tomar a las siete de la noche sin excusa alguna, con respecto a que para el efecto in– dicado la persona sagrada me ha asegurado haber dispuesto un entierro de una criatura supuesta que traerán por el callejón de la Compañía que llaman de Selenque, y en lugar de repiques así que exale de dicho callejón, se tocarán entredichos en las torres de la Compañía y Catedral, para que la plebe se junte, y confundan los soldados de la guardia e inter entrar con los convidados, que to– dos, o los más se hallarán con los convocados en la casa de Se– lenque; la cosa es cierta, y dirijo estos papeles a vuesa Merced

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