Conspiraciones y rebeliones en el siglo XIX la revolución del Cuzco
LA REVOLUCION DEL CUZCO DE 1814 199 zarreta el plan que ellos tenían premeditado, y se redujo a apode• rarse del cuartel por entrega de los oficiales, y en caso de faltar ésta avanzando la puerta de la sala de Armas con hachas y otros instrumentos, hacerse dueños de ellas, prender al Gobernador que lo era don Martín Concha, llevarlo al cuartel, y allí a la fuerza obligarle a que firmase órdenes a los Subdelegados que contribu• yesen al fomento de la revolución, prender a los Magistrados, a don Antonio Zuviaga y de estos sacar considerab_les sumas de di• nero para con estos recursos progresar en su infame maldad. No se me ocultó lo despreciable de los autores de ella, pero trayendo a la vista que la primera convulsión de La Paz fue ejecutada por un Murillo tan soez como estos y cerciorado por el mismo Zuvi• zarreta de que no era tan ejecutivo el intento, le pedí que al día siguiente me presentase la lista de más de doscientos individuos apuntados para llevarlo a cabo. En efecto habiéndose v~sto con– migo sin traerme la relación, me asegura nuevamente la determi– nación, y decisión en que se hallaban de verificar sus designios, sin ese documento que debía servirme para que Zuvizarreta hiciese la denuncia circunstanciada, y avisado por él de que Béjar, en cu– yas manos se hallaba, se negó a dárselo con protesta juramentada de que si por alguna casualidad se sabía el proyecto todos los cons– piradores estaban juramentados par a acabar con él y su familia , habiéndome añadido que la confianza que tenía de que los porte– ños ganasen la acción con que perdieron entonces en Vilpucyo, era un estímulo poderoso que los agitaba a no dejar sin efecto sus miras. Empeñé a Zuvizarreta a que hiciese la denuncia como ha– blado por los autores, y puesto en la lista según me asegura para la empresa. Renitente a verificarlo, y yo sin más datos que estos, ni otro comprobante que el de Zuvizarreta obligué a éste a que de su puño y letra escribiese un aviso anónimo al señor Gobernador de las miras dichas, previniéndole que en ellas exigía tomase las medidas de seguridad en el cuartel a fin de evitar el golpe que amenazaban. Rubricada esta carta por el mismo Zuvizarreta, se la hizo poner en mano propia del señor Concha, a cuya casa habien• do ido después de este acto a despecho me la manifestó; con este motivo le expuse que yo la había dictado, le referí cuanto llevo dicho, le agregué que concebía de necesidad se llamase a Zuviza– rreta para que hiciese la denuncia ante un escribano juramentado para no decir nada de ella, con el objeto de que se averiguase todo a fondo, y que sin perjuicio de esta diligencia se llamase al coman• dante del cuartel y se le encargase sigilosamente el mayor cuida•
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