Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

12 GERMAN LEGUIA y MARTINEZ así como en los a taques llevados a Gibraltar por los aliados franco– españoles, en la guerra que dió por consecuencia el reconocimiento de la independencia de los EE. UU. y que acabó con la paz de Ver– salles (3 de setiembre de 1783); venido de América con el famoso don Pedro de Cevallos, primer vjrrey de Buenos Aires, en cuya flota de 116 velas ( 13) hubo de prestar brillantemente los servicios propios de su carrera; comandado la escuadrilla de río que dadas las conmociones y guerras europeas, constituyó, a precaución, el virrey don Pedro Melo de Portugal y Villena; y encargádose a la única plaza que Inglaterra conserva, desde la paz de 1763, en la isla de Menorca. Practica allí una verdadera hazaña: al mando de unas cuantas chalupas, recibe orden de abordar y capturar dos fragatas que, burlando el bloqueo, han introducido víveres en la plaza fuerte. Logra su objetivo heroi– camente. Sale herido en el brazo, y es ascendido a teniente de navío. (1782). Se le envía a Gibraltar. La plaza está bloqueada. Liniers comanda ante ella un-cúter de 24 cañones (especie de balandrón de gran andar con su batería flotante). El 13 de setiembbre del propio año (1782) sale en su cuter, en .que está el príncipe de Nassau; embiste las fortalezas enemigas, se bate die– cisiete horas; y se retira ante los tiros de bala roja que le hacen desde tierra, por no poder contestarlos. Días después hace presa del Elisa, trans– porte armado en guerra con 21 cañones, que, cargado de bastimentos para la plaza, pretende burlar el bloqueo. El 21 de diciembre del mismo año 1782, se le asciende a capitán de fragata. No hacen más que siete que salió de la Escuela Naval gaditana. Parte en otra expedición lanzada sobre Argel. Por sus cue::lidades personales por su distinción caballeresca, es escogido para una misión diplomática ante el Dey. Su éxito es espléndido. Rescata a mu– chos prisioneros son sólo su palabra. Terminada la campaña, contrae matri– monio, en Málaga, con la señorita de Meuviel, francesa de origen. Tiene treinta años (1785) . Gasta cinco en comisiones importantes, aunque pasivas, como aquella de levantar el atlas de las costas españolas en el Océano y el Mediterráneo. En 1788, fallece su esposa, dejándole un niño de cuatro años. Desconsolado, busca ir lejos y se le manda a América, que ya conoce. Al estallar la revolución francesa, se encuentra en Buenos Aires. El 3 de agosto ae 1791, contrae allí segundas nupcias con una bonaerense, de apellido Sarratea. El 7 de enero de 1792, es ascendido a capitán de navío. Desde 1796 desempeña la comandancia de la flotilla de Montevideo; y en 1802 pasa a ejercer la gobernación de la provincia de Misiones. Se establece con su fami– lia en la Candelaria, capital de esa jurisdicción, y allí permanece hai.Sta 1805. Ese año torna a Buenos Aires, y al hacerlo, piercte en pleno camino, a su segunda esposa, que se extingue al dar a luz una hermosa niña: María Do– lores de la Cruz Liniens y Sarratea. En Buenos Aires designado para servir la capitanía militar y marítima de la ensenada de Barragán, puesto en el que se encuentra en los instantes de la invasión inglesa. V. la Biographie de Jacques de Liniers et Bremont por Jules Richard, Niort, 1806, 80 págs. in. 8~, passim. (13) Traídos, con una fuerza que pasaba de diez mil hombres, para re– cuperar los territorios usurpados a España por los portugueses del Brasil.

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