Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
14 GERMAN LEGUIA y MARTINEZ dor frente a la ciudad; embistió el Retiro, donde los ingleses tenían su parque; adueñóse de este último al caer la tarde, abandonado como fue por su custodios, hubieron de ceder ante la inmensa cifra de los atacantes; pretendió el destrozo definitivo de éstos, fracasado ante la presencia del regimiento 71; y allí pernoctó, respetable y respetado por el enemigo, en preparación del encuentro final (10 de agosto). IX Trascurrió el día siguiente en una especie de tregua y observa– ción recíproca, aprovechadas las horas en facilitar la embestida o extremar la resistencia, cada cual desde sus respectivas posiciones. Pensaba al principio Liniers en sistemar un sitio en forma, que vista la imposibilidad de todo abastecimiento por la entrañable y general antipatía de los bonaerenses, habría, economizando sangre y vidas, traído una rendición por hambre; pero la gran masa del pueblo, que pensaba y anhelaba otra cosa, febrilmente encandecida por el odio y la sed de la libertad, mientras Beresford y los suyos, amedrentados por esa universal insurrección, permanecían inmóviles y cuidadosos en sus atrincheramientos, dióse a derribar muros, cercas y paredes interiores, ofrendando a su caudillo, por entre las manzanas adya– centes a la plaza y al fuerte una brecha que hiciera fácil la acometida y la concentrara enérgicamente sobre el estrecho recinto, refugio del adversario. Ese parapetóse, de un lado, en la fortaleza, y, de otro en la Recaba Nueva y los portales del Cabildo, y aguardó el asalto. Liniers y su núcleo veterano permanecieron en el Retiro, mientras la población entera, amenazante y atronadora, bullía por los barrios y calles libres, hambrienta de venganza. Los catalanes residentes organizáronse en un cuerpo que bautjzóse a sí mismo con el mote de los migueletes (18), pronto convertido, por su exaltación, en nú– cleos y hoguera de la indignación popular. Tendióse una línea de avanzadas a lo largo de los frentes, y pasóse la noche del 10 en rela., tiva calma. IX Y amaneció el 12 de agosto (19), fecha clásica y gloriosa en los fastos de la América del Sur, tenida hasta entonces por manada (18) Así nombrados, por pertenecer, en 1.5u mayoría, a la parroquia bo– naerense de San Miguel. (19) Camba dice equiv'Ocadamente que fue el 23.
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