Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
INVASIONES INGLESAS EN EL RIO DE LA PLATA 17 Ha vencido, ha deshecho, ha humillado, en unas cuantas horas, a un ejército no despreciable, disciplinado, aguerrido, de una de las po.1 tencias más grandes del orbe. Natural es, pues, que en el corazón de los triunfadores se encienda el orgullo; y el orgullo, en extensión y forma hasta ese momento ignoradas, a saber, en extensión y forma nacionales., esto es, indicativas de un espontáneo esfuerzo en el peli– gro común; de la solidaridad en el ímpetu, en el sentimiento, en un interés y en un ideal; de la eficiencia de la sociabilidad, de su empuje y de sus facilidades; de la cohesión, la concurrencia y la cooperación públicas; de la gloria y el bien de cada uno, fincado en los de los demás, y de la gloria y el bien de todos basados en los de cada uno; de una personalidad política cierta; de la noción abstracta todavía imprecisa, mas nó por eso menos legítima y positiva, de una entidad sociológica regional, de una comunidad jurídica autoviviente y auto imperante; ideas y efectos, todos, que han de ser esclarecidos y rea– firmados por un temor, una necesidad, una convicción y un hecho, cuales fueron: el temor de que la soberbia nacional británica no dejase jamás su humillación y su vergüenza sin castigo; la necesidad de prevenir aquella nueva embestida, sin duda mayor y más grave que la precedente; la convicción de que, supuestas la lejanía, la de– bilidad y la situación de impotencia marítima y miseria económica de la metrópoli, tenida hasta ese día por única protectora posible y probable; ni era factible aguardar esa protección, ni era necesario obtenerla, como no había el 12 de agosto obtenídose; y, en fin el hecho de la fermentación interna que la misma gloria del éxito va inmediatamente a provocar entre españoles y criollos, poniéndose frente a frente soliviantando los impulsos y ambiciones de éstos y lanzándose en la senda de la ruptura y de la emancipación defini.1 tjvas. Procuraremos desenvolver -sucintamente, ya que nuestra esen– cial tarea no permite otra cosa- el drama emocionante y vivaz cuya rápida sinopsis acabamos de trazar. XII La escuaara de Popham voltejeaba por las cercanías, sin aban– donar aquellas aguas; y era de presumir que aguardara algo. El instinto del pueblo y la previsión de Liniers midieron el amago, y dié– ronse a organizar fuerzas bastantes con que prevenirlo. Español s y criollos, cada uno por su lado, levantaron cuerpos, que, armados con los elementos arrebatados por el triunfo, procuraron luego dis– ciplinarse. Agrupáronse los primeros según sus afinidades provincia– les y así surgieron batallones de castellanos, andaluces, vizcaínos,
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