Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

522 GERMAN LEGUIA y MARTINEZ XVI Provistos del dinero y plenos poderes enunciados y - Aguirre especialmente - de ]as autógrafas necesarias para investir de to– do crédito y responsabilidad a los comisionados (24), ~alieron és– tos a su destino. casi al mismo tiempo que San Martín, partiendo a Chile, r.econstituíase furtivamente (para evitarse manifestacio– nes enojosas) en su amplia posada santiaguina del palacio epis– copal. No incumbe a nuestro propósito pormenorizar los esfuerzos, fatigas y contrariedades desplegados o sufridos por los emisarios argentino-chilenos, muy particularmente por Aguirre en Nueva York y Washington. Baste decir que éste último, como plenipoten– ciario argentino, no pudo siquiera conseguir que el gobierno nor– teamericano reconociera la indepen~encia de las PP. UU. del Río de La Plata, ya proclamada solemenemente en 9 de julio de 1816 por el Congreso de Tucumán; y que! como agente chileno, pasó por toda clase de vejámenes, hasta el extremo de ser acusado, enjui– ciado y detenido en la cárcel cuatro días, y de vender y traspasar, así hubiese sido simuladamente, los dos únicos buques por él ob– tenidos, que, después de grandes tropiezos, pudieron al fin salir para Buenos Aires. Y, por lo que hace a Alvarez Condarco, en vez de encontrar ayuda en el gobierno inglés, hallóse con que el prín– cipe regente que lo ejercía, el futuro Jorge IV, encargado del po· der por la enajenación mental de su padre, expidió prohibición ex– presa de apoyar cualquier intento de hostilidad de las colonias con– tra España. Con todo, algo consiguieron, gracias a su tenaz em– peño, excitando la codicia de negociantes o aventureros, y exclusi– vamente secundados por el influjo de la iniciativa y el lucro par– ticulares. Ese éxito, si limitado, en todo caso importante y útil pa1 a el tiempo en que se actuaba y la finalidad que se perseguía, es el que, prescindiendo de detalles ociosos, pasamos a relatar. y 43.-Consultando la más absoluta reserva en todos los puntos acordados y resueltos entre Pueirredón y San Martín, sirvió en ellos de secretario y hasta de amanuense (escribiendo todos los documentos de su puño) el mis– mo ministro de guerra y marina del gobeirno del Plata, general don Matías lrigoyen: id. icl. pág. 42. (24) Las autógrafas de Aguirre eran cartas originales de Pueirredón, O' Higgins y el propio San Martín (18 de abril) para el presidente Madison de los EE.UU. La del último (San Martín) corre inserta en la op. cit., págs. 44 y 45.

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