Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

188 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ ·-M--~~-·· - --- -·....... ,Jo# - .. ~ Este hermoso pueblo - ennoblecido por lá permanencia y el recuerdo del famoso "Solitario" de su nombre (2), y por el hecho de haber dado ~lgunos distinguidos hijos a la 'Patria (3) - encuén– trase situado a unas ocho leguas de Huaura y a diez de Chancay; relativa equidistancia que poníale, simultáneamente, al alcance de los independientes y de los realistas, para cualquier movimiento u operación que, en las circunstancias antedichas. pudieran o quisie– ran emprender uno u otro contendientes. II Y así fué cómo, en efecto, conocida por Valdés la partida de Alvarado, el primero (que era indudablemente el más activo, astuto y previsor de los jefes españoles) concibiese el propósito de trasla– darse inmediatamente al aludido pueblo de Sayán; cortar la mar– cha de Alvarado del lado de la sierra (si el tiempo lo permitía); o interponiéndose entre esta nueva expedición penetratoria y el ej ér– cito de Huaura, a fin, como expone García Camba, de "ver el modo de dar un golpe ventajoso, donde las circunstancias, examinadas de cerca, ofreciesen mayores probabilidades de buen éxito" (4). No era éste un peligro verdadero, ni para Alvarado ni para San Mar tín, ya que bastábale a éste último correr el núcleo de sus fuerzas a lo largo del río, para suspender cualquier amago serio sobre su teniente; y antes bien con la probabilidad de coger a Va:ldés, alejado de su centro de operaciones, entre dos fuegos, y desbaratarlo. Con todo, se ha hecho entender por los realistas que el movimiento concebido por el jefe español hubo de poner en tales cuidados a San Martín, que éste envió a Alvarado mandato perentorio de replegarse al cuartel general; y el mismo general en jefe ocupóse en Huaura en hacer trasladár los enfermos a bordo de la flota, tanto como en hacer reembarcar los almacenes del ejército; y alejar en sentido norte, esto es, a Supe, Barranca y Pativilca, los ganados, los caba– llós sobrantes, y, en general, toda la impedimenta. Quizá si San Martín imaginó, en efecto, que aquel avance de Valdés, con una división fuerte de 1,500 hombres, como la que tenía éste en Chan- (2) El Dr. D. Faustino Sánchez Carrión, allí un tiempo recluído por mo– tivos de que ya hablaremos, y que en sus escritos usó entonces el seudónimo de ''el solitario de Sayán", tan ruidoso en su época. (3) -EI gran arzobispo de Lima Dr. D. Manuel Tovar, el notable hombre público Dr. D. Francisco Rosas, candidato a la presidencia de la República en las elecciones de 1890, etc. (4) Memorias, t. I, pág. 351.

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