Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
190 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ Era ello condenar. a Valdés a la inacción; relegarlo a la defen– siva; imponerle, en fin, papel y conducta iguales a los que tenía resuelto desempeñar y observar el general invasor. Y ya veremos las consecuencias que, en lo relativo a la defección del Numancia, trajo el mantenimiento de éste último cuerpo en la vanguardia y la disminución del efectivo de la división Valdés, así como el nue– vo retroceso y los demás movimientos de la de Alvarado en pro· tección de la defección enunciada. III El 22 de noviembre (7) partieron, de Huaura al norte, dos ex– pediciones más: la primera, camino de Supe, sobre la dilatada inten– dencia de Huailas, especialmente sobre Ruarás; y la segunda, sobre Cajatambo, camino de Sayán y Chiuchín o Azufre (hoy Checras ... ) ; una y otra, con el objeto de reclutar y recolectar fuerzas que incrementaran las existentes del Ejército Libertador; o reempla– zaran las muchas bajas que éste consideraba a experimentar por efecto del paludismo endémico en la zona y de la disentería; o completaran el número previsto para la dotación de aquellos cuerpos que, como el batallón número 6 de infantería de Chile y el escuadrón número 2 de Dragones del propio Estado, no habían traído soldado alguno' y habían, por tanto, arribado al Perú en cua– dro, sin más personal que la plana mayor de sus respectivos jefes y oficiales. La expedición a Cajatambo, confiada al general peruano de marina don Domingo de Orúe y Mirones (comandante, según se expuso, nombrado por San Martín para las milicias de aquel par– tido), compuesta de un destacamento ni escogido ni numero~o - siguió de Chiuchín o Checras a Huancapón y Gorgor, y acabó en Cajatambo, Oyón, Ambar, etc.; pueblos en los que Orúe encontró ya depuestas las autoridades españolas; sacrificadas algunas de és– tas (que habían pretendido oponer temeraria resistencia) ; y en to– das partes proclamada la emancipación política del Perú (8) 1 por los multiplicados agentes y amigos que en toda la región contaba el enunciado general patriota y que, ya catequizados por la propa– ganda, la sugéstión o el influjo de éste, habían apresurádose a ac– tuar en aquel sentido, al saber la incorporación de Orúe en las fi– las libertadoras, y seguros de así halagarle y complacerle en sus (7) Nota de San Martín del 29, ya cit. (8) Carta de García del Río (28 de noviembre), cit.
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