Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
LA OPINION EN LIMA 679 IV Conocedor del terreno movedizo que pisaba, minado dondequie– ra; de los múltiples fermentos que en sus entrañas se escondían; y de los resultados, seguramente negativos, que toda medida dura causa– ría, en un ejército castigado por cuotidíanas deserciones, y aún de– fecciones en masa (como la del "Numancia"), Pezuela ni siquiera proveyó la solicitud interpuesta contra Palacios, Izcue y demás "con– cordes" firmantes de la del 16, sin duda alguna por temor al espíritu vacilante de las tropas, en las que los acusados tenían prestigio, arraigo y consideración, más que todo, entre los soldados nacionales o "criollos". El número de los recurrentes ultrarrealistas (ciento treinta y cuatro), apenas si alcanzaba, también, a un octavo del efectivo del "Concordia", cuyas plazas pasaban con mucho de un millar (1); eso no obstante el extraordinario esfuerzo puesto en obtener cifra mayor que la de "los setenta" capitulantes. Por la importancia de las suscripciones, quedaba, asimismo, muy bajo la petición de repulsión y castigo, ya que, suprimidas unas cuantas firmas de personas conocidas, las demás resultaban de gen– tes absolutamente anónimas, o sea de soldados del regimiento, todos de humildísima condición. Razones fueron, las antedichas, para que el virrey prescindiese discretamente de la solicitud; se limitase a dar las gracias por su lealtad y decisión, a los pocos firmantes que alguna vez tuvo a su vista; fingiese, al hablar con ellos, la resolución de apelar a provi– dencias radicales, en oportunidad que, según dijo, se encontraba próxima; y acabase por reprender a uno que otro de los compro– metidos, por supuesto sin apreciable rigor, interés, ni resultados (2). Por lo que hace al recurso "de los setenta", dicen unos que tampoco obtuvo proveído alguno 1 favorable, ni adverso; si bien otros aseguran que fue ésto último ( 3). (1) Eran en total, 1080. (2) Tal ocurrió con el coronel de milicias de Carabaillo, don José Ignacio Paiacios. V. la nota siguiente, de la cual aparece, asimismo, la intervención tomada por personas que, aunque no firmaron por razones personales, dieron movimiento y prestigio a la petición ~'de los setenta"; vgr.: el famoso pres– bítero don Matías Maestro, constructor del cementerio de Lima y de muchas otras obras públicas. (3) Camba entre ellos, quien asienta que el virrey "desestimó la r epre– sentación de los vecinos de Lima que el ayuntamiento puso en sus manos con recomendación" Memorias, I, 364.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx