La universidad: libro XIV de claustros (1780 -1790)
LIBRO XIV DE CLAUSTROS su espíritu, y la sabia circunspeccion de su consejo. El prin– cipal objeto era impedir la Feria que se abría en Cartage– na, franca á los estrangeros, y la mas onerosa á los indí– genas. Pero el disfraz, y especioso pretexto, con que se practicaba, era un escollo, en que quebraban todas las providencias. Sin cosechas el Reyno, que pudiesen fructi– ficar el trigo necesario para el mantenimiento de sus Pue– blos, se hallaba inveterada la costumbre de abastecerlo con aquellas harinas, que conducian á Cartagena de las Colonias estrangeras. ¡Fatal constitucion, en que la subsis– tencia depende de un arbitrio, que anima el interez, y lo malquista 1a perfidia! Se transportaban estas en barriles, que en su crecido número añadían nueva fuerza al artificio para defender del escrutinio los que ocultaban en su cavi– dad las mercancías. Y siendo necesario confiar en la dis– tancia los consejos, inutilizaba estos la sórdida avaricia, corrompiendo la fé de los Comisionados. Reitera el Sobe– rano sus Rescriptos: los Naturales repiten mudamente en su misma indigencia la querella, y los oficios de la autori– dad hacen mas viva su impresion. Mas la codicia, para cu– yos ard.ides nada hay sagrado, burla el imperio, y desvane– ce las atenciones mas despiertas de la proteccion. Debil ya y sin vigor la lenidad para el contraste, era preciso vin– dicase sus fuerzas la justicia. Esta se asocia á la innata piedad de V. E. y para prevenir en su origen el daño, pro– hibe la introduccion de harinas estrangeras, y prescribe al sustento solo aquel pan de trigo, que fuere fruto de las proprias mieses. Escasas estas por falta de cultivo, se hacia general una abstinencia, que en el uso comun, y en la na– turaleza misma, ofrecía la mayor arduidad á su observan– cia. Pero yá la persuade V.. E. con su exemplo, mandando que en su mesa no guste el apetito otro pan, que el insulso casabe, mientras no logre en el de trigo la humilde plebe mas grata sensacion. Exemplo tanto mas eficaz, quanto lo hizo mas libre, y voluntario la immunidad de su caracter, y representacion. Y quando lo recuerdo sobrecogido del mayor respeto, allí donde lo advierto, ¿no podré admirar otro mas noble y generoso, y mas activo para la imitacion, por los derechos con que lo privilegia y recomienda el séxo: por la delicadez y mal sostenida sanidad, con que lo ofrece de incentivo á la ternura la naturaleza: y por la so– cial y religiosa fé de su principio, que recibida á pruebas
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