La universidad: libro XIV de claustros (1780 -1790)
314 CARLOS DANIEL VALCARCEL mas dificiles, quedarian desayradas y sin mérito para ocu– par la Historia, las Emílias, las Túrias, y Sulpicias? Sí Señor. Porque tambien en él se admira la magnanimidad de V. E., que en el conflicto de herir su corazon una fru– galidad austera, y alhagarle el espíritu una constancia he– reyca, sufre el dolor, y aun se complace en él, porque logre su triunfo la virtud. Victoria del amor, que llevó por tro– feos ambos exemplos. Sellaron ellos el precepto de V. E. y se hizo este invio– lable. Se impide el contrabando, y asegura la Corona sus derechos. Recobra el reyno su vital movimiento, circu– lando en su cuerpo la sangre que le extrahia en sus cau– dales una mano estrangera. La Agricultura fertiliza la tie– rra antes esteril, y el labrador logra yá su sustento nece– sitando troxés para el fruto que riega su sudor. Las minas de oro y plata franquean al Rey, y al pueblo sus riquezas, construidas machinas, y puestos en beneficio por obreros peritos sus metales. Finalmente el Comercio por la acer– tada direccion de V. E. logra aquellas ventajas, que ni la Restrauracion Política de España, ni el Arte Real, ni quan– tos medios arbitró Zavala en su Representacion al Sobe– rano, pudieran aumentarlas. En todo el Reyno se franquea su giro. En las Provincias los tráficos se reglan. Se cierran los conductos de la defraudacion del Real Erario, y se abren los canales de la abundancia y beneficio público. Todo muda de aspecto al exercicio de la fidelidad de V. E. que sin satisfacerse por las seguridades del Monarca en sus confianzas, y en los designios de sus providencias, emulándole al zelo su ardor. su actividad, y sus empeños, lo exita y lo promueve en V. E. III. Puesto ya este en accion, ¡qué estudio, y qué conato en servir al Estado y procurar sus intereses! en sostener á la Corona sus derechos, y en mantener los Pueblos, que por su suerte han sido destinados á la direccion de V. E. en aquella umision y obediencia que lleva el vasallage, y s el origen de su felicidad! Objetos proprios de un Gobernador, que deben termi– nar sus principales atenciones. Asi no los pierde de vista V. E. en los oficios que practica su vigilancia y zelo. Por– que, ¿en qué uso práctico no pone sus talentos politicos, y
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