Los ideólogos: plan del Perú y otros escritos

462 l\1ANUEL LoRE zo DE V1DAURRRE Hablo únicamente de los lugares limítrofes, porque la libertad no puede extenderse a los quei se hallasen en el centro de los Estados. En la naturaleza humana nada puede ser absolutamente completo. Una liber– tad sin diques es un torrente que precipita cuanto se le presenta, comen– zando poT el mismo que abusa de ella. Si una provincia interior quisiese separarse de la unión era preciso sujetarla. La guerra se ha dicho puede te– ner por motivos: o la injuria sufrida o la que es prnbable se ha de sentir. Un pueblo de diverso gobierno en las entrañas de los miembros que com– ponen el Estado, no dejaría tranquilidad, y los riesgos serían continuos. Estos saltos y divisiones parece los ha autorizado el Congreso de Viena, principalmente con las provincias señaladas a la Prusia, pero noso– tros no seguiremos jamás ejemplos injustos y perniciosos. l\1i proyecto es que las poblaciones limítrofes esclarezcan su voluntad libre sobre la Repú– blica a que quieran agregarse. Están en ese caso las que componían el Alto Perú: ellas correspondían al Virreinato de Buenos Aires; esto es evidente; pero también lo es que el Perú les ha dado una libertad perdida y ya no esperada desde el año de 13. No alego derecho a ellas: sus votos sean los que decidan. No necesito presentar otros ejemplos de igual clase 24 • CUARTA LEY GENERAL Decidido este previo e interesante artículo sigue el arreglo de comercio; Jenofonte exhortaba a los de Atenas a que lo cultivasen. El comercio es para mi como la circulación de la sangre en el cuer– po físico . Cuando está ordenada, se goza de perfecta sanidad. Un movi– miento desarreglado causa, según él, una mayor o menor dolencia: la cesa– ción es la muerte. En un gobierno tiránico no puede haber comercio fijo, porque no se afianza en el bien verdadero de la sociedad. En las AméTÍcas españolas no había comercio, y aún en la de los ingleses hablando propia– mente no lo había, porque estaba en todo su vigor el monopolio de la Metrópoli. Nosotros en este nuestro Nuevo l\1undo debemos sancionar leyes generales, por las que se superen los obstáculos puestos por los sobe- 2 4 Ya se han constituído en República independiente con el nombre de Bolívar. Aunque el Alto Perú se ha constituído en una República independiente separada, según la anterior nota, esto no impide, el que mediten los Aman1- tes de la Patria si les tendría más cuenta el componer un todo con el Bajo Perú. Estén muy ciertos nuestros hermanos, que jamás intentaremos con– tra su independencia. Por el contrario la sostendremos con todas nuestras fuerzas· si fuere preciso. Empero, parece que nuestros intereses son tan co– munes, que no está bien el que se dividan. Me explico con toda esta fran– queza, porque un Coronel en Panamá me expresó, el gran número de per– sonas que estuvo por la unión, y que la fuerza y el arte hizo dividir unos vínculos formados por la naturaleza ¡la fuerza y el arte! Cuanto poder no tuvo para que Guayaquil bajase nuestro pabellón y suspendiese otro.

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