Los ideólogos: plan del Perú y otros escritos

468 l\1ANUEL LORENZO DE VIDAURRE pequeña de los bienes que ellos mismos les habían usurpado. Los sacer– dotes persas, caldeos, egipcios, indios, germanos, gaulas, españoles, italia– nos, antiguos y modernos han tenido interés en alterar los santos princi– pios, sustituyendo fábulas, errores, apariciones é imposturas. Un ignorante me llamará blasfemo, un filósofo conocerá que la moral de J.C. es la ley escrita en el corazón de los hombres, que antes de J.C. había hombres y había moral. l\1r. Bougainville escribe muy bien, que la religión de los in– dios como todas las otras tuvo en su origen por base las primeras verdades co– nocidas generalmente por todo el linaje humano. Este cuerpo de verdades es la revelación tan natural, tan antigua como el universo. El decreto de Atenas condujo a la muerte pero no '1i la afrenta a Sócrates, Anaxágoras y Aspasia 32 • El es igual al de los malos católicos. Se infama como impíos a los filósofos, porque los filósofos quieren purificar la religión de la oscUTa y abusiva mitología; porque ellos quieren que sepan los pueblos que el Evangelio está reducido a esta sóla cláusula "lo que no quieras para ti, no quieras para otro". Esta religión, tan santa, tan justa, tan conforme a nuestra naturaleza no puede poner una división entre los hombres: esta religión de amor no puede contener el gérmen del aborrecimiento. Apártate de mi vista es la cláusula de mayor rencor y enojo. Los Justinos, los Isidoros, los Tertulianos no querían otra cosa que vivir en paz en la sociedad. Constantino puso la primera piedra del intolerantismo, y siendo esta el orgullo, pasión la más fuer– te, sus progresos han sido los más espantosos ¡Oh desgracia! Desde que se consintió el culto público, los católicos no pudieron convenirse con las otras religiones ni entre sí mismos. El reinado de los emperadores del orien– te lo acredita. Pero los católicos romanos fueron los más intolerantes. Há– gase el paralelo entre los emperadores católicos y arrianos y se hallará la prueba de mi verdad. Para un Leovigildo ¡cuántos Teodosios, Arcadios, Justinos y Justinianos! Es por esto que presumo no logra la Irlanda su emancipación a pesar de los deseos de una Cámara. Blackstone dice: si los católicos hubieran renunciado a la primacía del Papa, ellos hubieran gozado en quietud de sus siete sacramentos, su purgatorio, su confesión auricular, la adoración de las reliquias e imágenes y aún de la transubstanciación; pero mientras ellos admitían un poder extranjero superior a la soberanía del rei– no, no podían quejarse de que las leyes de aquel reino no los trata– sen como buenos vasallos. No serán, diremos nosotros, justos republicanos, los intolerantes que despiden de nuestros puertos y ciudades innumerables hombres que pueden traer consigo la abundancia y la prosperidad. Por la revolución del año de 1688, adquirió mucha libertad religiosa la Inglaterra, pero mucho más los Estados Unidos por su Independencia de todo poder opresor ¡Ah! ¡Qué rasgo de la filosofía de la naturaleza! Elocuente Platón, sabio l\1orus, virtuoso Saint Pierre, ¿queréis atraer este globo a la paz Uni- s2 No se verificó en los dos últimos.

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