Los ideólogos: plan del Perú y otros escritos

DISCURSOS 469 v rsal? Si un sueño tan sublime puede alguna vez realizarse, el medio es atraer a todos los hombres al culto de la naturaleza, al culto de Dios ense– ñado por su unigénito, que es la observación estricta de la moral que se inspiró a Adán, continuó en Noé, publicó Moisés, siguieron los primeros fie– les y se ha corrompido por los jesuitas y sus protectores. La conciencia, dice Lord Mansfield, no puede gobernarse por leyes humanas, ni ser su– jeta al tribunal de los hombres. La persecución y los atentados para for– zarla jamás convencen y sólo hacen hipócritas o mártires. -ada es por tan– to más irracional, más incon ciente con los derechos del hombre, más con– trario al espíritu y preceptos de la religión cristiana, más inícuo e inju to, más impolítico que la persecución. Esta es contra la religión natural, la rec– titud y la sana política. Desciende, Divino Jesús, desciende de nuevo, que los hombres interpretan tu doctrina, conforme a su orgullo y no a tu vo– luntad santa. Para constituir un derecho es necesario dos co as; la. capacidad para obtener este poder en la persona a quien se confiere; 2a. capacidad de obli– garse en el individuo constituido. ingún gobierno puede tener poderío so– bre las conciencias, ningún hombre puede obligar su conciencia: este es el gran negocio privativo entre Dios y el Hombre. El intolerante hace del hombre sencillo un doloso, del veraz un fal o, del justo un impío. ·Será e to útil a la sociedad? Hablando un filósofo sobre el emperador Juliano, se explicaba así: "El sabía que nada se granjea al forzar las conciencias, se puede curar algunas enfermedades corporales, atando a lo enfermos; el fue– go ni el hierro no pueden destruir la creencia; i la mano sacrifica, el cora– zón desaprueba· acusa la debilidad del cuerpo y conserva sus pTimeros sen– timientos. No e muda de opinión, se finge mudar. Estos hipócritas van inmediatamente a pedir gracias al partido que han abandonado: los que perecen en los suplicios merecen honores divino ' . Este elogio era má aco– modado a Jo iano. En el Concilio de Antioquía él declara su intención de no inquietar a nadie obre materia de fe, y favorecer a todos los que trabajan en conciliar lo espíritus. Ved aquí un príncipe cristiano que que– ría desaparecie e la acusación de Amiano Marcelino, cuando aseguraba que las bestias feroces eran menos crueles para los hombres; que los cristianos en general no lo eran en la di puta lo unos para los otros. Este autor es muy antiguo; oigamo al coronel Hutchin on en el año de 1782: La histo– ria del cri tiani mo e mu poco honro a a los que lo han profe ado. Todas las sectas han per eguido a u ez. ólo puede di putarse sobre cuanto mal que se ha hecho'. Y ¿aún ufriremos oluntariamente este justo reprn– che. Reproche general. Toda religión dominante ha sido opresora. Burke en e te punto iente mejor que Hel ecio. o fue una cualidad exclusiva <lel Catolici mo. El argumento de Paine obre la libertad de conciencia es inconte table. l hombTe tiene do derecho naturales ci iles. Los naturale on lo que vienen de u Tio-en ' lo que puede mantener in el auxilio de u e-

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