Los ideólogos: plan del Perú y otros escritos

474 1A UEL LoRENZO DE VrnAURRE elección de un racional. Este establecimiento es aquel en que no son figu– radas y de aparato, sino reales y en toda su amplitud la libert ad de con– ciencia, la libertad personal, la libertad de imprenta. ¿El holandés a pesar de su genio flemático no saldrá de un t erreno estéril y dispuesto a sumergirse y donde reina un monarca amante del absolutismo? ¿El francés, que mira al revocarse de nuevo el Edicto de N an– tes, no volará a nosotros a tomar y buscar un asilo en que establecer sus Iglesias? ¿Los liberales de España y Portugal no seTán los primeros que nos ruegen una fraternidad que tiene sus principios en nuestra misma san– gre? Y, ¿quién será tan elocuente que pueda dibujar aún en bosquejo los bienes que podemos adquirir? Fijemos la vista en los Estados Unidos de Norte América, donde las tierras no son como las de Cochabamba y Chile; donde no hay minas como las de Potosí, donde los montes no est án cubier– tos de quina, café y cacao, donde se desconocen nuestras maravillosas producciones; los Estados Unidos son poblados, ricos, bien gobernados y fe– lices. Esos desiertos que mantuvieron el fanatismo y la tiranía se convertirán en grandes ciudades; esos pantanos y lagunas malsanas se secarán sustitu– yéndose en prados amenos con toda clase de ganados; esos ríos asilo de las espantosas culebras y del caimán, que ÍOTman una atmósfera de insectos, se– rán el principio de los grandes canales de comunicaciones; esos despeñade– ros y laderas serán transformados en anchos caminos, donde corran conti– nuo carros y coches. Señores, yo ya veo a la América regeneTada y me postro delante de la religión única, y le digo: ya tus hijos, tus criaturas son felices; bendito el día en que quede consumada la Tedención dei género hu– mano. Sea sepultado para siempre el espíritu destructor de la intolerancia. Yo se que una Tazón muy ligera o muy poco explicada puede servir para mover é inflamar un partido, pero para agitar una nación se necesita una gran causa y un orador sublime. La libertad religiosa es el asunto más in– teresante de la humanidad, pero su abogado hoy es tan inexperto, que temo c1ue la mala defensa haga perder la causa. ¡Voz de la divinidad revienta de ]as nubes, y el trueno herirá el oído empedernido del intolerante! El se obs– tina, el no quiere oir las razones que pueden convencerlo, el te oirá a ti a pesar de sí mismo, y renunciará tu religión santa, o seguirá la ley evangé– lica de paz, de unión y de concordia, sin que lo turbe el parti do, la facción , el odio, la animosidad, la venganza. SEPTIMA LEY GENERAL Cuando todas estas leyes generales sean sancionadas, aún fal– ta otra en extremo interesante; es el arreglo de tropas. Un pueblo no puede ser libre si vive sobre las armas; es una sociedad que se divide en dos partes; una que insulta, oprime, esclaviza; otra que sufre, se

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