Los ideólogos Toribio Rodríguez de Mendoza
80 ÜSCAR ZEVALLOS legal antes de que se decrete el perpetuo Ostracismo de el dro. Romano en las escuelas. Aun el mismo Castro qe. declama con tanta energia contra los vicios de el methodo de enseñar la Jurisprudencia viene al fin a conformarse con este dictamen. No obstante (dice en el Tomo 1? de sus discursos criticos so– bre "las Leyes" pag. 100) para qe. este general destierro de el dro. "Cesareo fuere util a la Republica debiera preceder la formacion "de un cuerpo methodico de dro. Español en la forma que hemos "propuesto en la Prefaccion de esta obra. Sin esta tan previa y "precisa disposicion, privarnos de el estudio de el dro. Romano, "poco menos era que de unas, aunque confusas luces, con que (en "algun modo) podemos conducirnos; y quedarnos quasi en tinie– "blas: o abandonar un tal qual aun que trabajoso socorro, y que– "darnos poco menos que en una extrema indigencia". Y en el Tomo 2? pag. 98, pone entre las ciencias, de qe. debe estar adornado el Abogado, como precisa e indispensable a la Ju– risprudencia Romana, aunque desea qe. su estudio sea mas bre– ve y methodico. Decir que, asi Castro como otros A. A. hablaron en esta par– te por espiritu de condescendencia es un efugio, que carece de ve– rosimilidad; pues increpando principalmente aquel con tanta va– lentía y libertad todos los abusos introducidos en las Universida– des, y en el Foro no es probable qe. dexase de exponer sobre este punto su concepto con la misma imparcialidad, que lo executó en otros de menor trascendencia, ni que contuviese a su pluma el respeto de algunas preocupaciones vulgares, que se hallaban so– bradamte. autorizadas. Ni debe creerse que teniendo en la legislacion española el codigo de las partidas nos hallamos ya en el caso de abrazar sin timidez este partido ; pues aun que sea indispensable qe. este cuer– po legal es mucho mas exacto methodico y completo qe. el de las Leyes Romanas (de las que extractó la maior parte de sus desi– ciones) no puede sin embargo servir de Codigo Nacional, por es– tar variadas, en el transcurso de mas de cinco siglos, casi en un todo las costumbres y Gvno. de la Nacion, respecto al tpo. en qe. escribieron, segun observa el mismo Azevedo en el M.S. ya cita– do ; aun prescindiendo de los defectos que notó en su formacion el Dr. Dn. Franco. Espinoza Abogado de Valladolid, en su tratado
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