Memorias, diarios y crónicas

156 FRANCISCO JAVIER MARIATECUI principios, que entonces eran cuestiones para unos y blasfemias para otros. Los Generales Cochrane y San Martín, instruídos de que en Lambayeque abundaban estos gérmenes de mejora social, se pusie· ron en comunicación con algunos lambayecanos, especialmente con el señor D. Juan Manuel Iturregui, que por su abnegación y noble patriotismo, mereció la distinción de ser el primer gobernador o autoridad política de esta provincia, nombrado por el Gobierno In– dependiente, y las instrucciones que éstos les suministraban, influ– yeron mucho para que el General San Martín decampase de lea a Huaura, porque ansiaban por el día de su independencia y por ponerse en estado de prestarle sus servicios de un modo más direc– to y enérgico. Así fue que sin aguardar órdenes de la capital del departamen– to; teniendo en Piura y Loja a los generales godos González y Ger– mán, que se hallaban a la cabeza de mil quinientos veteranos Y trescientos hombres de buena tropa, que estaban de guarnición en esta ciudad, mandados por el comandante Romero, se convocó a los ciudadanos una noche con el pretexto de formar una ronda de policía, se armaron como pudieron; y esta muchedumbre brava, arrojada y sublime, encabezada y sostenida por el referido D. Juan Manuel Iturregui, D. Melchor Sevilla, D. f\1ariano Quesada, D. ~Ia­ nuel Navarrete, D. Juan del C. Casós, D. Santiago y D. Romualdo Leguía, por los informantes y por otros ciudadanos notables; mar– chó denodada al cuartel, y dio un grito terrible intimándole la ren· dición... El cuartel se rindió, a pesar de las órdenes de muerte que había recibido de sus jefes y de hallarse la tropa vigilante y con la fusilería cargada. En seguida proclamó Lambayeque su Independen– cia el día 27 de diciembre del año de 1820, diez días antes que lo verificara la capital de Trujillo; conduciéndose en esta transforma– ción con moderación y magnanimidad. Y al punto, muchos jóvenes lambayecanos de la clase más selecta, en su mayor parte llenos de patriótico ardor, y abandonando sus intereses, sus comodidades, Y arrancándose de los brazos de sus familias, se pusieron en marcha Y se presentaron voluntarios al General San Martín en Huaura: fueron colocados y sirvieron en el Ejército Libertador, sellando con su san– gre, algunos de ellos, la emancipación de su patria. Estos voluntarios fueron, el primero de los informantes, D. José María Rojas, D. Pascual Saco, D. Pedro Haro, D. Domingo

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