Memorias diarios y crónicas historia de la revolución de la independencia del Perú

270 MARIANO TORRENTE gadier Bedoya estaba acantonado en el distrito de Pampas; i el de igual clase Rodil, se hallaba situado en la costa cubriendo con una columna de infantería i caballería de 300 hombres el valle de lea, i dominando el pais hasta mas allá de Cañete. Los asuntos públicos se presentaban á los realistas del modo ma halagüeño: el prestigio de dos años de victorias había variado conside. rablemente la opinion á su favor; i su generoso i noble comportamiento especialmente durante su mansion en la capital en el mes de julio ante– rior i en cuantas ocasiones habían podido hacer alarde de su filantropía i grandeza de alma, formaban un visible contraste con los modales á:;peros i desabridos de los colombianos i con las tropelías i estorciones causadas por los mismos gefes peruanos. No e , pues, de estrañar que el partido del Reí se fortalecíe e de día en día con nuevos adictos i conversos: el mismo Torre Tagle, primer gefe de la república, i Berindoaga ministro de la guerra abrieron negocia– ciones con el general Canterac para reponer en Lima la autoridad real en todo su esplendor; i deseoso el primero de borrar completamente la mancha de su desleal conducta, ofrecía entregar las fortalezas del Callao i pre tar á la causa del Rei cuantos servicios estuvieran ~ su alcance . arrostrando con tan noble objeto toda clase de peligros i sacrificios. Mientras que dicho Torre Tagle trabajaba por realizar sus prome· sas, se vió tremolar el pabellon español en las murallas de dicho fuerte d~l Callao del modo mas raro é inesperado: sublevada la guarnicion por el sargento Moyano, dando por pretesto de su primer pronunciamiento u disgusto por el atraso de sus pagas, i por qué no se les facilitaban lo~ me– dios de trasporte para Chile i Buenos-Aires,. á cuyos paises pertenecía la mayor parte de aqµellos soldados, fueron arrestados en 5 de febrero u gobernador el general Alvarado i los oficiales de la guarnicion, i puesto . en libe~tad los prisioneros realistas i entre ellos el coronel Ca ariego quien asociado en el mando con dicho Moyano, participó sin pérdida de tiempo tan importante suceso al' general en gefe. De de e1 día 15 en que llegó esta favorable noticia al cuartel ge· neral, se dieron órdenes al brigadier Rodil para que avanza e obre el allao, en combínacion con otra division que alió al mismo tiempo del valle de ' Jauja, mandada por el general Monet; cuyas fuerza r unida entraron el 29 en la' citada plaza, en la que r cibió e te último u mando de manos del citado don Damaso Moyano, qu fue nombrado coron 1 por el virei en premio de tan distinguido servicio. El honor de este triunfo se debió en gran parte al infatigabl lo que despl gó el teniente co1·onel don Isidro Alaix en el desempeño de la espinosa comision que le fue confiad,a préviamente por el brigadier Rodil para alim n tar el fuego de los sublevados -en los citados fuertes. Embarcado

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