Memorias diarios y crónicas historia de la revolución de la independencia del Perú

HISTORIA DE LA REVOLUCION DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU 271 Alabe en una mala lancha, i superando toda clase de obstáculos i peligros llegó á ellos con el carácter de gefe de estado mayor. Como el alzamiento de los negros no habia tenido por objeto la reposicion de la autoridad Real, i sí el saqueo i el libertinage, i como babia sido preparado aquel feliz suceso tan solo por la buena disposicion de su gefe Moyano i por la firme elocuencia de Casariego, por medio de la cual supo persuadirles de que iban á ser todos sacrificados por el go– bierno disidente si no se acogian bajo la proteccion de los españoles, se hallaba mui vacilante el nuevo dominio establecido por dichos Casariego i Moyano, cuando se presentó Alaix. Los insurjentes de Lima, aunque mui descuidados en sus princi– cipios, se dedicaron finalmente á poner en uso todos los recursos del ha– lago, de las promesas i del oro para volver los sublevados á sus banderas. Alah debia hacer frente con solos 10.000 pesos (que habia llevado) á las intrigas de sus contrarios, que podían disponer de inmensas sumas. Se veía precisado por lo tanto á condescender con los caprichos i aun e cesos. de aquella soldadesca desenfrenada hasta que llegasen las tropas del Rei. Las mugeres i deudos de los oficiales presos agotaban todos los medios del cohecho i seduccion para hacerse un partido que contrarestase la mira de los españoles. Influyó no poco en el malogro de las intrigas revolucionarjas la acertada providencia de haber sido enviado Alvarado á lea por di po icion de Alabe en el mismo día de su llegada á los fuertes, así como su precau– cion en haber separado de los demas presos á los dos sugetos ma influ ente que lo eran el desleal marino español Vivero, i el bullicio o abogado Lopez Aldana, i aun mas particularmente la feliz ocurren ia de dicho Alai en haber intimado la rendicion á la ciudad de Lima á tiempo que lo on– gresistas se hallaban discutiendo los planes de defen a; cuyos débil in– dividuos se llenaron de asombro i se entregaron á una precipitada fuga , luego que supieron que un gefe español estaba ya mandando en el allao. Los alborotos i alarmas se r petian sin embargo á cada in tant · solo la presencia de Moyano ser naba aquellas borras a i templaba aun– que momentáneamente el calor de las continuadas e cena de anarquía militar; mas no siempre ni en todas partes podía hallar te hombr tan necesario en aquellas circunstancias. asariego i Alaix vivieron n una zo– zobra no int rrumpida hasta 14 dias despu s d la ll gada d 1 gundo que fue cuando se presentaron d lante d di h fu rt la tropa d Monet i Rodil. Mucho antes habria podido st último ha r u entrada en la plaza; mas no s hallaba omp t nt m nl autorizado para tomar sobre sí aquella grave responsabilidad. Llegaron sin embargo á t' mpo d afirmar 1 domini d 1 R i: p r ya cuando s habian p rp trado l as as horribl trop lía uanuo ya los feroces negros hahian saqu ado todas las riqu zas i pr io idades d~

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