Obra Gubernativa y Epistolario de Bolívar El Congreso de Panamá

62 RAUL PORRAS BARRENECHEA guerra". Vidaurre sufrió particularmente una fuerte decepción, al ver desaparecer su ilusión de Consejo anfictiónico griego, "legisla– tivo y con superioridad sobre todos los estados" y al comprobar que el interés principal de la Delegación colombiana, no se fijaba sobre el tratado de liga y confederación sino sobre los convenios sobre fuerzas terrestres y marítimas que habían de coaligarse con– tra España. "Esos señores y los de México -dijo Vidaurre a su gobierno- quieren prescindir de las bases de la convocatoria y no tratar de otra cosa que de la formación de una escuadra con– federada, que se ponga a su disposición". Y agregaba "el señor Michelena esta misma noche ha ratificado que esto no es un con– ~ejo anfictiónico, una asamblea deliberativa, sino una unión de personas para tratar de los medios de la guerra. Mis ideas son enteramente contrarias. Para esto no fuimos convocados. Puede venir otro plenipotenciario, aunque me parece gasto enteramente inútil. Lo que se quiere hacer está concluído en ocho días" (70). La delegación centroamericana solicitó una cláusula sobre lími– tes y en la discusión que surgió alrededor de este punto se reve– laron las hondas separaciones nacionalistas que existían ya entre los países reunidos en Panamá, y la utopía de los planes fede– rativos. "A la sola voz de límites -dice Briceño Méndez- variaban de aspecto todas las discusiones" bastando esta palabra, "para convertir en serias y acaloradas las conferencias en que regular– mente reinaba la sangre fría, la moderación, la fraternidad y la franqueza más admirables". "Podría decirse que ella ejercía sobre la asamblea una influencia mágica e irresistible". "La legación del Centro -sigue diciendo Briceño Méndez– aducía al instante sus derechos sobre la provincia de Chiapas contra México y sobre las costas de Mosquitos contra Colombia. La del Perú protestaba que ella no podía pasar ni una sola sílaba sobre la materia porque su gobierno se lo había expresamente reservado. La de México sostenía viva y firmemente la incorpora– ción de Chiapas y aún llegó a anunciar que tal vez el Congreso habría decretado ya la posesión por la fuerza del canton de aque– Jla provincia, que había permanecido en la unión del Centro". O'Leary da, claramente, noticia de que los delegados del Perú presentaron su reclamo sobre Guayaquil provincia que Bolívar les arrebató. El Perú dice -con frases despectivas que no vale la pena repetir- fué la nación que se mostró más exigente en sus pretensiones y dejó ver sus conatos de ambición. "En distintas (70) Pág. 398 de este volumen.

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