Periódicos: El Pacificador, El Triunfo de la Nación, El Americano, Los Andes Libres, El Sol del Perú

6 de su respectiva comp.rension. Toda!, dicen relacion al todo , y es.tan unidas con él. Por sí , nada pueden , ni nada valen. i Quién, pregunto, cuidará me– jor de su c'onservacion y provecho ge– Qcra1, como aquel ó aquellos en quie– nes resida la suprema potestad, y es– tén por otra parte encargados de su exercicio y direccion? ¿Quién sabrá µ1ejor lo que conviene; quien el esta– do de las cosas; las relaciones de los gabinetes; · las Lrliras ministeriales; el ~stado de la fue.rza; y Jos peligros que amenazan, cqmo aquel 6 aqt:<.! 'los que Iepresentaa el todo? Reflexiones son estas , que no admit~n contradiccion; y tales , que por sí , descubren el fon– do y centro de la verdad. En todos los españoles resi:ie esencialmente la sobe· ranía del actual gobierno, porque to· dos componen una sola monarquía, una misma y so~a nacion , una familia; pe· ro no siendo posible, el que se junten todus, ea lo fisico y efectivo, fué pre– cisa y acordada la union representa– tiva de los mismos con el rey en cór– tes, por medio de sus tepresentantes ó diputados. Este es el modo con que el diputado verbigracia c;k Lima , exerce y regla con los demas, loli actos pro– pios de la sobe~~n~:.'\ ó suprema potes– tad., ya inmanent~ ó de cónhioo con ella: y corno ~-T;\ ~;,¡ ~le.cdon de este di– putado han ~~~UQ part! todus los es– pañoles de SU¡ \t0fllarcacion; h~ aqui el exercicio y modo representativo que regla el código ó Constitucion nueva dd gobierno; y he agur' tambien' pa· tente y clara la abliurdidad censoria, q .uando ha querido sostener, que Lima, · la capital del Perú, puede por sí, tra– tar de comercio con potencias extran· geras, ó e~tarle concedidas sus relacio– nea. Absit , y no se vudva á decir, J]OL'qu~ est..> será_ dt:sacreditar al Perú, deseolazarlo, desunirlo, y hablar en ffn, sín conocimiento de la pclítíca , y las leyes. Si persistiere, ó se mantuv iere capitoso en esa idea, obligara á que le· diga el poeta en el libro sexto d e;: sus eneidas. Nec magis incmpto 1.1ultum sermone mov•tur, Quam si dura syfax, aut stei Mo1rpesia ~QuUs. Si a pesar de todo, no cediere á Ja razon, y tuviere sequaces que lo sos– tengan, me veré precisado á recordar• le un armonioso pasage .'1ue todo .lo diga y absuelva. Ocurrió a Anaxagoras el célebre pensamiento de defroder el color negro de la nieve , y no faltó quien lo siguiese. Ocurrió á Vulp('.cula el de elogiar la blancura de lé!s alas del cuervo, y tubo tambien pedisequos; pero la nieve St! ha mantenido blanca, y negras si~mprce las alas dd cut!rvo. Dejadme repetirlo con Marcial Joatl Oven libro primero epigram. .115. Dixit .Anaxagoras atram esse nivem. Gravis error.. H~c· retas mu/tos vidit Anaxagoras. Laudavit niveas corvi Vulpecula pennas H~i mi quot vulpes stEcula nostra Feriµnt. Esta es señor editor la última pa· labra, en que arrebaté el papel de las manos, y el todo á que termina mi súplica, qLtedaodo de V. con el mas sincero afreto. S. S. S. Q. B. S. M. = Li– ma 2 dt! abril de 1821. =El zeloso del bien comutl y amante de la verdad. NOTA. El Censor núme-ro ~ anda. duplicado. Este papel se termina al Censor número 2 que tmpieza con est.a voz: El Cen~or, ,y al número 3 con esta otra: Siguiendo. LIMA: IMPRliNTA IiB Los Hv.áR.FANoi. 72

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