Primer Congreso Constituyente

DIARIO DE DISCUSIONES Y ACTAS 485 tener comunicaciones diplomáticas, como a la vista de los enemigos, y aún de parte de los mismos pueblos del Perú. Los gobiernos son respetados a proporción del concepto que se tiene de los gobernantes. Hoy unos, mañana otros: reciben un gobierno ex– traño una comunicación firmada por tal y tal individuo que hoy man– dan, y no sabe qué especie de sujetos serán la de aquéllos a cuyas ma– nos va a dar la comunicación, porque estarán ya mudados cuando lle– gue. Este reparo me parece muy digno de atención. Por último, los que compongan la comisión gubernativa han de ser responsables de su administración, han de ser residenciados por el So– berano Congreso; y mientras dure este juicio no vuelvan a incorporar– se en él: luego dentro de un año podríamos tener casi a la mitad de diputados sujetos a la otra mitad en el juicio de residencia: los que primero fueren juzgados serán en breve jueces de aquéllos que los juzgaron y mientras no sea.n absueltos de la responsabilidad, el Sobe– rano Congreso se vería minorado en parte muy notable de la repre– sentación. Soy, pues, de dictamen, que sean tres individuos los que compon– gan la comisión gubernativa, y que de ninguna manera se turnen en ella los diputados, sino que quede el ejercicio del poder ejecutivo en mano de los primeros que ahora se elijan. El señor Cuéllar -Todo hombre, cuando trata de nombrar adminis– trador para sus negocios peculiares, desea y busca tres cualidades en la persona: probidad, inteligencia y expedición en los negocios: luego con razón infinitamente mayor debemos examinar estos tres requisitos en el administrador o administradores que se eligieren para el go– bierno. La probidad sola no basta sin la inteligencia, ni ésta sin la prontitud en ejecutar: la persona o personas que nombremos deben ser hombres de conocida probidad, de conocimientos en los diversos ramos de admi– nisb·aci?n y en la milicia: en la milicia, porque el poder ejecutivo y el ejército deben tener entre sí una trabazón inmediata y fuerte. Es– tablecidos estos principios, acerquémonos más al asunto. Si nombramos uno ¿podrán encontrarse reunidos en él solo todas estas cualidades? ¡qué difícil! Si dado caso que se halle revestido de ellas confiamos en solas sus manos el gobierno, ¿no nos exponemos a que sean inmóviles e infructuosas por el conocimiento que nos dan del corazón humano la razón y la historia? El mando en cualquier ramo, por pequeño que sea, ensoberbece más al hombre que toda otra prerrogati– va de que le haya dotado la naturaleza; le hace olvidar sus obligado-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx