Quinto Congreso Internacional de Historia de América
l 64 JUAN JOSÉ VEGA nares defeccionaron y a veces hasta terminaron pasándose al enemigo. Hasta el propio Diego Cristóbal flaqueó por un tiempo, tras las gran– des derrotas. Se trataba a veces de hombres que alinearon en último momen– to con la rebelión. Carentes de una sólida comunidad de ideas, se ame– .drentaron apenas los acontecimientos empezaron a favorecer a la cau.. sa del Rey. Incluso uno de los Túpac Amaru fue ejecutado por los rebel.. des al abandonar la causa de la rebelión (29); fue en Y anaoca y poco se sabe de este incidente. También existió diversidad de pareceres entre algunos jefes menores. No todos miraron a los indios como iguales. No faltó capi,. tán criollo rebelde que los calificó como "peores que bestias" (30). Este criterio despectivo era también compartido, en grados menores, por algunos caciques respecto a lo.s indígenas plebeyos, sus vasallos. No llegó José Gabriel a infundir amplitud de miras a todos los lugar.. tenientes. Lo incipiente de la ideología que primaba en los altos mandos hizo difícil. asimismo, una mejor prédica insurrecciona! a las huestes rebel.. des. Por eso fue débil o inexistente el control de abajo hacia arriba, salvo con violencia en los casos extremos. Se ve también algunos jefes faltos de moral, dedicados al sa-– queo (31). En otros casos, muchos caciques no pudieron controlar ver-– d.aderos motines, los que se originaban en la indisciplina reinante (32). En otras circunstancias hubo casos de criminal felonía. Episodio ilustrativo sobre las vacilantes actitudes de muchos ca– pitanes y de sectores campesino.s carentes de toda noción de poHtíca fue el de la entrega de los últimos héroes Catari por varios de sus prin,.. dpales sguidores. Dámaso y Nicolás Catari (hermanos de Tomás, ya caído en la lucha) venían guerreando con fiereza contra los realistas y en los úl– timos tiempos contra J.~nacio Flores, destacado jefe criollo, quien había llegado con refuerzos desde el Virreinato de Río de la Plata. Los de-– nadados esfuerzos de los últimos Catari de poco sirvieron, pues grupos de traidores, sin reparos, pusiéronlos en manos enemigas. Los Catari fueron descuartizados como sanción ejemplarizadora para amedrentar a quienes aún seguían peleando. Antes habían sido interrogados sobre los nombres de sus cómplices. Esa vez contestaron con llaneza. no exenta de ironía, que los cómplices eran "los mismos que los habían traido presos ·• ( 38). Esta traición a los vaJerosos Catari como otras tantas, fueron el fructífero resultado de la política de indultos y premios seguida por
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