Quinto Congreso Internacional de Historia de América
512 R.P. ROBERTO M. TISNÉS J. C.M.F. pregonero en los lugares más públicos. Aplausos estrepitosos acogie.. ron las varias estrofas, especialmente las siguientes que halagaban el amor propio de los socorranos ... " (8) . Trátase en realidad de unos versos -muy pocos, podrían llamar.. se tales,-- encajados en 41 octavas que quieren ser reales y un cuarteto para finalizar. Constituyen ellos violenta arremetida contra las autoridades que acababan de proclamar nuevos impuestos en favor de la metrópoli y para el sustentamiento de la guerra con la Gran Bretaña. Son un cla.. mor indignado, porque ya los pueblos no pueden sostener tantas al.. cabalas, y desean verse libres de ellas por bien o por mal, a las buenas o a las malas . Fue su autor el lego dominico -antes citado, nacido en Simacota el 22 de junio de 1766, quince años antes del estallido comunero, y a quien llegaron notici_as de los sucesos del norte. Como buen santandereano, se creyó obligado a hacer causa común con sus paisanos, y no pudien~ do ayudar de otro modo, decidió escribir unos versos a manera de pro.. testa y de proclama por los abusos y exacciones de las autoridades y ministros de Su Majestad. Malos verws hemos dicho. Son mas bien prosa endecasílaba y asonantada. Pueden salvarse algunos de ellos, algunas figuras y asertos. Mas no necesitaban otra cosa los alzados en armas. Porque nunca tuvo mejor éxito un papel, unos versos, un mensaje. Tanto, que ha logrado sobrevivir y pasar a la historia y ocupar sitio preemi– nente en los anales del movimiento comunero y consiguientemente de la historia americana. Varias son las estrofas dirigidas al Socorro. Leamos dos de ellas: Viva el Socorro y viva el Reino entero, si socorro al Socorro le prestare. para dejar de ser ya prisionero en la fatiga que cada cual se hallare. Ninguno se recele ser primero supuesto ve que hay alguien se declare, y así corramos sin temer al Morro a dar socorro a quien nos da Socorro. Por Dios Socorro, no dejes vuestra empresa ya que muestras el rostro destocado, pues a tu sombra irá nuestra cabeza hasta el fin del intento 2rincipiado. No temas de ninguno la fiereza, pues todos, aunque ahora de tapado, estamos renegando de la carga que llevamos a cuestas, tan amarga.
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