Quinto Congreso Internacional de Historia de América

514 R.P. ROBERTO M. TISNÉS J. C.M.F. geográficas de la cordillera de los Andes, borrando distancias y lle-– gando a conocimiento del lego dominico: Con qué ánimo, qué gente en contra nuéstra, que no hay, por Dios, me atrevo a asegurarlo, pues Quito, Popayán y su palestra a Tupacamaro gritan por amarlo, por n..o tener acaso en esta diestra alguno a quien poder patrocinarlo. Con que si nosotros no amamos la oprestón, quién contendrá nuestra resolución? Casi al final de las estrofas, alude su autor al Socorro nueva-– mente y a los medios religiosos de que se valía el gobierno del virrei-– nato para calmar y pacificar los ánimos y dar en tierra con la rebelión: las misiones de los padres Capuchinos, fieles e indeclinables servidores del Monarca: Finalmente. oh Socorro primoroso, en cuyo esmero, valor y bizarría que te aclama el invicto valeroso por esa acción de tal cortesanía. fincamos la esperanza de un reposo que eternice tu fama y gallardía. No cedas, por quien eres, de la empresa, pues que tienes quien guarde tu cabeza. Allá los capuchinos también van a sosegaros a fuerza de misiones. que es la orden infalible que les dan aquestos Tribunales Superiores si prontos a las órdenes están. Sin duda que el asunto en sus sermones será la peqmación con voz sumisa. de que es muy justo que os rapen la camisa, (9). Aparece por tanto por primera vez el nombre del rebelde de Tin-– ta en la llamada cédula de la libertad o del pueblo. Y entraba así de lleno por la puerta grande, en el proceso de la rebelión comunera di-– rtg,ido no contra el rey, contra el poder real, contra la obediencia y sujeción al monarca, sino contra los que los pueblos consideraban, y con razón. abusos intolerables e inaceptables, y por tanto dignísimos de ser repudiados. Item más: es a los ministros y autoridades subalternas a quienes se achacan los males pasados y presentes del común. "¡ Viva el Rey y muera el mal Gobierno!", fue la enseña de los alzamientos pre--indepen-– dientes en las hispanas posesiones. Con ese grito de victoria se pen-– saba en la bondad del rey y en el casi seguro desconocimiento que

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