Quinto Congreso Internacional de Historia de América

516 R.P. ROBERTO M. TISNÉS J. C.M.F. "Este pasquín, este germen fecundo de rebelión, se publicó a voz de pregonero en muchos lugares del Reino, mal persuadidas las gentes que se refería al mismo la expresión: esta cédula se ha de publicar como que es para alivi01, y de aquí nació que le diesen el nombre de nuestra cédula. De él se derramaron infinitas copias, como que lo pre-– viene así la carta que se dirigió adjunta de esta Corte. Apenas había hombre que no trajese su cédula en la faltriquera. Algunos se vieron en el mismo Zipaquirá que la conducían pendiente al rosario, en lugar de los santos Evangelios, y los mismos respetaban sus perniciosas máxi– mas como otros tantos oráculos, que levantando el velo a su estupidez y a su ignorancia, les mostraba como con el dedo el justo, el santo, el natural derecho ... "En efecto, el pasquín sublevaba a las gentes contra el monarca, y aunque la mayor parte se hallaba en el justo reconocimiento de su soberanía, es cierto que comenzaron a extenderse papeles disponiendo a todas las poblaciones a la proclamación del seudo-rey del Cuzco, y aún mucho más cierto es que capitularon artículos directamente opues-– tos a los derechos de la soberanía ... ··. Comentarios y datos muy precisos e interesantes los transcritos. Y reve1adores de lo que fue y constituyó y significó el que las auto– ridades reales llamaron pasquín, y los rebeldes elevaron a cédula del pueblo y de la libertad. Comenta así Briceño, después de la transcripción de las afirma-– maciones de D. Salvador Plata: "Ese escrito fue. pues, el programa de la revolución, al propio tiempo que la chispa que produjo el incendio. La idea de independencia aparece allí como el primer rayo de luz que viene a despertar a la dormida naturaleza, y al propio tiempo que pen,., saban los pueblos que tenían 'el santo, el justo, el natural derecho', de resistir el pago de las contribuciones, les asaltó a la imaginación la idea de decidir a quién debía pertenecer el Reino, y que la causa de sus males venía de los europeos que los gobernaban. Fue aquella la semilla de libertad que debía germinar más tarde; fueron los que prendieron aquel incendio los precursores de nuestra independencia ... " ( 11) . Las afirmaciones del historiador Briceño son asaz elocuentes en favor de los versos de Fr. Ciriaco, y no menos importantes y deci, sivas las de D. Salvador Plata, gracias al cual sabemos la enorme e incalculable difusión que tuvo el pasquín en verso y la c"Onsiguiente propaganda que se hizo al rebelde peruano. Nunca en verdad movimiento als:runo tuvo tan alta y vasta re-– sonancia, tan amplio y grande eco en América. El nombre de José Ga...– briel Condorcanqui, defensor de la raza indígena, llegó así a conoci...– miento de innumerables gentes dentro y fuera de su patria, y de espe,.,

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