Quinto Congreso Internacional de Historia de América

TÚPAC AMARU Y LA PRIMERA INSURRECCIÓN AMERICANA 91 A la verdad, no es posible expresar con mayor claridad el ca-– rácter tajantemente separatista y americanista de la insurrección del he-– roico compatriota nuestro. Que el movimiento no estaba limitado al virreinato del Perú, lo prueba el hecho de que una copia de este bando fue llevada a Nueva Granada ( hoy Colombia) y leída en el pueblo de Silos? en ceremo-– nia en que se proclamó solemnemente a Túpac Amaru como Rey de América, tal como se dijo líneas antes. Por ironía cruel, esta proclama-– ción se realizó el mismo día de la muerte del precursor de la Indepen-– dencia de América. SIMBOLO "Cuando un individuo se rebela contra su propio destino --escri-– be Curzio Malaparte-, no existe ning 1 un peligro. Contra una protesta semejante, la sodedad puede perfectamente defenderse. Pero el indi,.. viduo se convierte en peligrosamente subversivo a partir del momento en que se constituye en abanderado de los sufrimientos de los demás". Parece, realmente, que esta reflexión hubiese sido escrita calcando la conducta de Túpac Amaru en su gesta continental. Cuenta la mitología que cuando Zeus creó al hombre, temeroso el creador de ser superado por su obra, lo privó del fueHo, símbolo de la sabiduría y del mundo del espíritu. Compadecido de su triste destino, un semidios, Prometeo, robó fuego del carro del Sol, y lo entregó al hombre. Pero como sucede a todo benefactor de la humanidad, fue cruelmente castigado. Irritado Zeus con el amigo del hombre, llevó a Prometeo a la cumbre del Cáucaso donde fue encadenado a una roca y condenado al tormento de serle eternamente desgarradas las entrañas por el acerado pico de un águila. Como Prometeo, Túpac Amaru pertenece al selecto grupo de be-– nefactores, que en todos los órdenes, científico, político, social y filosófi,.. co, han impulsado el progreso del mundo. En oscuros tiempos en que aún Francia no había realizado su revolución -la Revolución por anto-– nomasia-, nuestro compatriota encabeza un gigantesco movimiento so-– cial y f\! ítico. El más importante por su magnitud y cronológicamente el primero que se haya producido en el continente. Fue su mira dar libertad a la América. Infortunadamente, la falta de comprensión, rivalidades, menudos resquemores, ignorancia general de la época, apartamiento de fos criollos, impidieron formar el compacto bloque que pudo llevarnos, que debió llevarnos, a la emancipación.

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