Quinto Congreso Internacional de Historia de América
92 ABEL CARRERA NARANJO Pese a toda su enorme fuerza de voluntad, pese al sacrificio de su vida, su obra quedó trunca. Pero es la verdad que dejó trazado el cami~ no. Más aún, dejó encendida una antorcha en la lóbrega noche colonial. Cuarenta años después de él llega un hombre todo eners:iía indoblegable, recoge la antorcha y con su luz llevó a la América a la meta señalada por el inca peruano. Este hombre es Bolívar. El americanismo de Bolívar estuvo inspirado en Viscardo y en Túpac Amaru. Uno la pluma. La espada el otro. Ambos peruanos. Los huesos de Túpac Amaru fueron calcinados en el cerro Picchu. escenario de sus épicas luchas. El inca murió, pero su espíritu permanece alerta, listo para la acción. Túpac Amaru encarnó el espíritu de rebeldía, indomable rebeldía contra un orden social injusto. El inca, el último inca peruano, fue eje– cutado hace 190 años. Su muerte fue horrorosa. Pero su espíritu so~ brevive y ha de sobrevivir eternamente, porque el hombre es -debe ser– eternamente rebelde. Rebelde contra la injusticia. Como lo fue Prometeo. NOTAS (1) Esta política no era de exclusividad española. Hasta bien avanzado el presente ~iglo --días del Mahatma Gandhi-, es bien sabido, los británicos mantuvieron en la India, inalterables, los más bajos estamentos sociales. Es sobre estos sóli~ dos cimientos que levantaron el andamiaje de su establecimiento colonial. (2) Es muy cierto, en todas partes se cuecen habas. Para mencionar un solo país y un solo personaje, refiramos lo sucedido en Rusia en tiempos de Pedro el Grande. Inspirado en lo visto por él en Alemania, Inglaterra y Francia, trató de occidentalizar a su pueblo. Para lograrlo, recurrió a medidas encaminadas a "convertir en hombres su rebaño de bestias". En consecuencia, dispuso el pago de elevados impuestos a los que usaban barbas y cabellos largos; instaló barbe~ ros y sastres a las puertas de las ciudades amuralladas, encargados de rasurar barbas y acortar túnicas que excediesen las medidas reglamentarias. Prohibió a las mujeres el uso de velos que cubriesen sus rostros, y las obligó a asistir a "reuniones mundanas", en las que prisioneros suecos -hombres de elevada cul~ tura en comparación con los rusos-- daban lecciones a sus vencedores de cómo eran las "maneras europeas". (3) Se cree por muchos que Túpac Amaru es personaje "descubierto" recten en las últimas dos o tres décadas. Nada más alejado de la verdad. En 1819, en las proclamas del prócer chileno Bernardo O'Higgins remitidas al Perú en la escua~ dra de su patria puesta a órdenes de Cochrane, impresas en idiomas castellano Y quechua, ya se menciona a Túpac Amaru. Pedro de Angelis, historiador ita~ liano, publica en Buenos Aires, en el primer tercio del siglo pasado, abundantes Y valiosos escritos sobre el mismo personaje. En el segundo tercio del mismo, Mendi?uru Y Od_riozola, peruanos, agregan nuevos y meritorios trabajos. Ya itn este siglo, Francisco A. Loayza, historiador peruano, escribe varias obras im~ portantes acerca de diversas facetas del gran revolucionario. En 1943, Boleslao ~ewin publica_'_'Túpac Amaru, el Rebelde", obra que mejora después, al conver~ ttrla en magnifico volumen de 1,000 páginas. Hemos utilizado esta obra en el p~es~nte trabajo_. -~n la C:olección Documental de la Independencia del Perú, que publica la Com1s1on Nacional del Sesquicentenario, se incluyen 4 ó 5 volúmenes ~e documentos relativos a la rebelión de Túpac Amaru, encomendados al histo~ nador peruano Carlos Daniel V alcárcel.
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