Relaciones de viajeros
224 ESTUARDO NU~EZ frecuentes, corre hacia el Este y ligeramente hacia el Sur. Los ár– boles no son generalmente muy grandes en sus márgenes. Al llegar al Huallaga remontamos la corriente hasta el pueblo de Yurimaguas situado en la misma margen por donde entra el Ca– chi Yaco y casi una milla más arriba de la confluencia. Al llegar al pueblo, desembarcamos y mostramos al gobernador nuestros pasa– portes con la carta circular del intendente; aquél era un anciano de apariencia respetable quien nos recibió con gran cortesía, nos dio hospedaje en su casa, salvándonos de una fuerte tormenta eléctri– ca que se avecinaba y nos ofreció alimentos para la comida, con– sistente de aves silvestres hervidas con yuca. Nos informó que su distrito producía maíz, yucas, un poco de café, miel, pero no bál– samos. Había algún ganado que pertenecía al pueblo. Nos contó haber llegado a la vecindad del Huallaga y Ucayali en el año 1787, y desde cuya fecha nunca lo había dejado. Sirvió primero como sargento en el ejército del Rey de España; pero cuando la revo– lución terminó en el Perú con la autoridad real, no le quedó otra alternativa que someterse al gobierno actual, y había sido nombra– do gobernador de Yurimaguas. El anciano sufría mucho de una afección al pecho, que casi le impedía hablar. Los indios del pue– blo parecían tratarlo con mucho respeto y atención. Mientras es– tábamos con él, llegó uno de ellos de regreso de su chacra, había cazado un macaw, o, como lo llaman, un papagayo, que fue traído como presente para que el gobernador lo comiera. El interior de la casa estaba bien provisto de maíz, que colgaba amarrado por las hojas de las vigas del techo, y de plátanos y yucas en canastas. Poco después de nosotros llegaron dos hombres que hablaban español, uno de ellos había descendido últimamente por el Hualla.: ga de Tarapoto, con algunas cosas para vender; y le compramos chancona (*) por el valor de un peso, un azúcar ordinaria y algodón para disecar aves. La relación que dio del Huallaga aguas arriba del Yurimaguas, fue desfavorable. Casi inmediatamen– te arriba del pueblo, frente al cual se formaba una ensenada gran– de por la unión de Cachi Yaco y otro río, al cual le dieron el nom– bre de Chanosi, el Huallaga se divide en numerosas corrientes me– nores, en las cuales el agua es poco profunda en muchas partes, mientras que el número de árboles enterrados hacen peligrosa la navegación. Describió un lugar donde las rocas casi dominan el río, lugar que al ser cruzado por los indios, lo hacen con gran ruido. Una de las canoas se habían volcado. ( *) C.11ancaca. N. del T.
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