Relaciones de viajeros
RELACIONES DE VIAJEROS 225 El otro hombre había estado aguas arriba del Ucayali hasta Sarayacu; pero su relato era confuso, y no confiable en cuanto pude juzgar. Describió Sarayacu como el asentamiento más impor– tante de las misiones, y residencia del Padre Plaza, el Prefecto. Dijo que los cristianos no iban más arriba del Sarayacu, debido a los indios salvajes, que tenían allí algunos pueblos, y que oca– sionalmente bajaban para comerciar. El ancho del Ucayali, a la altura de Sarayacu, era mayor que el del Huallaga, más abajo de Yurimaguas y no había bancos pero cerca de Sarayacu el río se dividía en numerosas pequeñas corrientes. También se nos dijo que no había bancos en el Huallaga, río abajo del Yurimaguas. Como continuaba lloviendo fuertemente no dejamos la casa del gobernador, aunque los mosquitos eran tan fastidiosos y nu– merosos que no podíamos dormir. Una lámpara alimentada . con aceite de vaca marina estuvo encendida toda la noche. Alrededor de las tres de la mañana, al aclarar el día, regre– samos a las canoas, y continuamos Huallaga abajo. La ensenada frente al pueblo, tenía aproximadamente tres cuartos de milla de ancho y tres y media brazas de profundidad. Cuando llegamos frente al Cachi-Yaco, sondeé, y encontré que había un banco o barra con dos brazas de agua. El curso del Huallaga en esta parte seguía de N.N.E., siendo las curvas más abiertas y su orientación menos variable que las del Cachi-Yaco. Durante el día pasamos ante varias islas formadas por el río dividido en diferentes canales. En una parte había dos islas con tres canales frente a ellas. El agua disminuía de profundidad en– tre las islas; y en un lugar sólo tenía una braza; pero como los canoeros cogían el canal más próximo, que no era siempre el canal principal, quizás podría encontrarse agua más profunda. La pro~ndidad promedio del agua antes de que el Hµallaga reciba la afluencia de un río por el lado Oeste, el cual entra apro– ximadamente a una legua de la caleta que conduce al pueblo de Santa Cruz, era de tres y media a cuatro y media brazas, en algunas de sus partes más profundas; y entre las islas, excep– tuando una braza en un pasaje menor, tiene de una y media a dos brazas. Antes de la unión con el río citado, el agua profundiza a cin– co brazas, cuando está libre de islas, y de tres a tres y media frente a las islas. El ancho del Huallaga es variable; pero cuando no hay islas, creo que e~ de un tercio a media milla. La rapidez de la corriente al momento que viajábamos fue alrededor de cuatro millas por hora; pero supongo que esto varía de acuerdo con la
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