Relaciones de viajeros
RELACIONES DE VIAJEROS 357 teros; está cubierto por metal sólido, de más del grosor común y sólo requiere unos cuantos adornos adicionales para estar com– pleto. Esta iglesia contiene algunas pinturas excelentes. Santo Do– mingo también rivaliza con las demás en elegancia y tiene una bella torre de gran altura desde cuya cúspide el viajero puede gozar del más extenso, pintoresco e interesante panorama. Si es difícil para el extranjero encontrar una dirección en la ciudad, le recomen– daría subir a esta torre como primera medida ya que de un solo vistazo podría recibir más información relativa del lugar que estu– diando un plano de Lima durante un mes. Como la ciudad contiene más de cincuenta iglesias y capillas, el lector verá la imposibilidad de traer todo ante él, y considerar suficiente si además de aquéllas que he mencionado, advierto que San Francisco junto a la Concepción y La Merced son las más grandes, así como bellas. A pesar de todo, ninguna de las otras des– merecen en riqueza ni en esplendor. Los monasterios aquí son tan numerosos como espaciosos y de– bo suponer que no puede haber menos de dieciocho o veinte órdenes religiosas y algunos de aquéllos contienen un área de tres o cuatro manzanas o una extensión de terreno no menor de seis acres. El más grande de ellos, es el de la Orden franciscana que contie– ne 1,200 a 1,500 frailes. Enseguida vienen los Agustinos, y creo que el monasterio por sí mismo, a pesar de no ser muy amplio, es mu– cho más elegante que el anterior; el número de monjes pasa de mil. Estos tienen dos o tres locales más pequeños en diferentes partes de la ciudad. También hay numerosos establecimientos de esta naturaleza bajo los diversos nombres de Dominicos, Benedic– tinos, Mercedarios, etc., y están situados generalmente en los más espectables y ventajosos lugares. De conventos de monjas hay tam– bién varios, y de gran extensión. Pero los de Santa Clara, las Car– melitas y la Encarnación son los principales y más dignos de ano– tarse. El número de hombres que llevan el hábito monástico, se me aseguró pasaba de los mil y el de mujeres cerca de seis mil, lo que constituye cerca de un sexto de la población del lugar. Aparte de los monjes, hay gran cantidad de clérigos, un conjunto de padres pa– rroquiales, los cuales como los anteriores llevan vida de solteros, pero si son encontrados en cualquier debilidad de la naturaleza, su castigo no es muy ejemplar. Sus votos son solamente contra el matrimonio. Puede acaso uno imaginarse tal vez, en un lugar donde los santos ministros de la religión son tan numerosos, donde los santuarios
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