Fénix 34-35, 107-118
PIUKA EN .LA INDEPENDENCIA del enemigo hacia la ciudad de Piuraz. El destacamento chileno que logró desembarcar Cochrane en Paita constaba de 120hombres, comandadospor el capitánCoster.La escasaguarniciónquecustodia- ba el puerto, huyó y la población civil no ofreció resistencia. Ese destacamento cometió actos de pillaje en casas y templos, donde se apoderó de objetos de culto. Se incautó también de un cargamento de aguardiente, cañones de bronce y otros pertechos de guerra, que había dejado abandonados la guarnición realista. Refiere el propio Casariego, en el parte ya aludido, que cuando él entró en el puerto, encontró"las puertas derribadas a golpes de hacha sus puertas y ventanas; losmuebles que nopudieron cargar,deshechoso incapacesde reposición; los utensilios de cristales y loza convertidos en átomos: hasta los colchones desbaratados; por manera que mas parece destrozo de fieras que racionales, el que han causado estos piratas que se quieren llamar amigos de la patriax3, Cochrane, antes de abandonar Paita, en tránsito a Supe, lugar del que debía retroceder al Callao, puerto cuyo bloqueo había confiado al almirante Blanco, que comandaba las naves Chacabucoy Puyrredón, sancionóa los autoresde los desmanes cometidos en Paita, devolvió los objetos sustraídos por aquéllos, a los sacerdotes y donó mil pesos a éstos, para la reparación de los daños que habían sufrido los templos. El 13 de julio, del propio año de 1819, el subdelegado del partido de Piura, José Clemente Merino, informaba al intendente de Trujillo, de la incursión de una fragata patriota al puerto de Sechura, donde la tripulación había cometido un sin número de desmanes. Es obvio afirmar, que la conducta de la marinería chilena fue reprobada por los realistas y aun por algunos patriotas, pero hay que reconecer que la misión confiada a Cochrane se había cumplidocon creces, pues logró recoger informaciones valiosas sobre el potencial bélico de que disponían los realistas, tomó contacto con patriotas peruanos y su incursióncosteracontribuyóa avivary a extenderel sentimiento nacionalista de los pobladores de la región. Cabe destacar, sin embargo, el hecho de que la relación de Piura con el movimiento insurgente, no sólo data de la época en que se produjo el incidente ya descrito, pues ya en 1810,el cura piurano José Antonio Mena, párroco del pueblo ecuatoriano de Tumbaco, se había enfrentado al poder realista, poniéndose al frente de sus fcligreses y había prestado auxilio a los patriotas grancolombianos, fugados luego de ocurrida la acción de Ibarra. No menos destacada acción tuvo en el levantamiento contra ei poder realista, 2. Colección documental sobre la Indepe~denciadel Perú. T . VII, Vol. 2, pp. 69-72. 3. Obid, p. 71. Fénix: Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. N.34-35, 1989
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