Fénix 6, 590-594
LOS CUATRO CRISTOBAL DE MOLINA 591 Fué hijo de Mateo Hernández y de Catalina Sánchez. Nada se sabe sobre sus primeros años. Se le encuentra en Indias, como anota Romero, ya a edad ma- dura; frisando por los 41 años. En 1532 figura como residente en Santo Do- mingo, de donde pasó a La Española. Inquietado por ese espíritu de aventura, tan propio en el español de la época, participa en la expedición organizada por el Lic. Gaspar de Espinosa, fracasada la cual en los términos del río San Juan, regresa a Panamá, para continuar luego a la Península. Momentánea debió ser su permanencia en ésta, pues en 1535 lo encontramos ya en el Perú y sa- lía el 3 de julio del mismo año rumbo a Chile en la expedición preparada y dirigida por el Adelantado D. Diego de Almagro. De vuelta del Sur estuvo presente en el levantamiento de Manco Inca, en el Cuzco. De esta ciudad pasó posiblemente a Lima, pues en un documen- to fechado el 30 de setiembre de 1539, figura como cura y vicario del monas- terio de Santiago, en la expedición de un certificado comprobatorio del ma- trimonio de Dña. Luisa de Garay, extendido ante el notario Pedro Salinas (2). En 1543 figura en diversos documentos, en calidad de testigo, un Cristóbal de Molina, mas no sabemos si se trata del sochantre o de otro que era nota- rio de navío. En 1549 ejercía el cargo de Sochantre de la Sapta Iglesia Catedral de Lima, según se constata por una carta de poder que otorga a favor de Mar- cos Pérez, el 14 de febrero de aquel año ( 3 ) y, por otra de obligación, que Cristóbal de Burgos suscribe a su favor para abonarle cantidad de pesos, y que el propio Molina la dá por cancelada el 9 de julio de 1551 (4). Nombrado Gobernador de Chile, Dn. García Hurtado de Mendoza, Molina retornó a esa Gobernación. Tomó parte, según expresa Thayer Oje- da, en la conquista de Cuyo, ya que en el reparto de solares aparece como favorecido con dos. Por 1563 se le encuentra en Santiago como sochantre de la Catedral. Romero afirma, por su parte, que fué Dignidad de la metropolita- na de Charcas y figura por este tiempo como avecindado en Mendoza. De San- tiago pasó a Lima, para retornar posteriormente al lugar de procedencia. En 1577 se encontraba en Santiago, ya anciano e imposibilitado para ejercer su ministerio. El obispo Medillin, de Santiago, en carta enviada al Rey, decía, re- firiéndose al P. Molina: "Cristóbal de Molina ha muchos años que no dice misa, por su mucha edad, y es como un niño que aun el oficio divino no reza. Ha sido siempre muy buen eclesiástico y dado muy buen ejemplo7' ( 5 ) . Otor- gó testamento, según Raúl Porras, en 1574 y el codicilo en 1577. Debió mo- rir en Santiago por 1580. CRISTOBAL DE MOLINA, EL CUZQUEfi0.-Debió ser este cléri- go menos inquieto que su homónimo, pues fijó su residencia permanente en (2).-"The Harkness Collection" in the Library of Congress, 1531-78. Washington, 1936, pág. 104. (3).-Protocolo de escrituras públicas otorgadas en Lima ante el escribzno Diego d;utiérrez. fs. 225-226. (Ms. de la Biblioteca Nacional). (4).-Prot. cit. fs. 410. (S).-Rev. cit. pág. 115. Fénix: Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. N.6, 1949
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx