Fénix 7, 26-108

PRONTUARIO DE TECNICA BIBLIOGRAFICA 7 3 1 2 : 3 . ASPECTOS BIBLZOGRAFICOS DEL EDITOR FZNANCZE- RO. En bibliografía, el dato del nombre legal del editor financiero correspon- de a quien satisface el pago de la impresión y publicación, es decir, a quien es el productor económico de la edición. Presenta este dato los siguientes as- pectos : a ) literario, cuando confiere calidad literaria a la edición, especial- mente si el autor o el editor literario son la misma persona que el editor fi- nanciero o el impresor. b ) tipográfico, cuando confiere categoría bibliográfica a la edición por la técnica y el estilo de la tipografía, especialmente si el tipógrafo o el impre- sor son famosos. En este punto la calidad de la edición está en razón directa de la fama de la casa editorial o del impresor. A veces, el autor y el editor finan- ciero son la misma persona que el tipógrafo; otras, el editor financiero es la misma persona que éste; otras, son personas distintas. El editor financiero se disti~guedel impresor si éste no paga los gastos de impresión; y se identifica con el autor o con el editor literario, si uno de éstos la paga. En defecto tex- tual de editor financiero deben seguirse 12s reglas de catalogación vigentes. c ) comercial, que es en general el aspecto propio y casi único del edi- tor financiero, pues su colaboración en la edición y publicación se limita a coma prar el derecho del autor y vender los ejemplares de la tirada tipográfica. Sin embargo, no es sólo económica la función del editor financiero, pues consti- tuye el factor fundamental para difundir la obra, es decir, para hacer efectiva su publicación. Aquí surge el problema bibliográfico del éxito o del fracaso editoriales, que son en cuanto se refiere al editor financiero su éxito o su fra- caso comerciales. ¿Cuál es el valor de una obra cuya tirada constituye un éxi- to editorial o de librería? ¿Se puede juzgar del valor de una obra según su éxi- to o su fracaso editoriales? En general, la respuesta es afirmativa; pero la historia bibliográfica desmiente en cierto modo tal afirmación, pues, en algu- nos casos, el fracaso comercial de una edición, no sólo no quita valor a una obra, sino que incluso puede ser índice de su altísimo valor cultural y biblio- gráfico. Saavedra Fajardo llamaba a la imprenta "Tesorería de la Gloria", aunque es mucha - como observa el Prof. Delgado - "la falsa moneda que pone en circulación". Y añade: "En todos los tiempos, los escritos que cau- san sensación y se difunden son incontables. Los catálogos de la producción bibliográfica anual en cada rama de la cultura y en cada país contienen mi- les de novedades. Pero pasado un siglo, quizás logra sobrevivir uno solo de toda la producción mundial de un año. Y en el transcurso de las épocas, úni- camente unos pocos de cada siglo pasan a formar parte del tesoro definitivo de las letras humanas. Por eso, Schopenhauer, lector sagaz y malhumorado, quien repetía que los escritores para tontos tienen siempre seguro un público numeroso, preconizaba "el arte de nó leer" (die Runsf, nichf zu Iesen), consis- tente en no dignarse tomar en las manos las publicaciones que en cada tiempo ocupan el mayor número y tienen más ediciones en sus primeros años, que son también los últimos de su vida". d ) jurídico, pues el editor financiero adquiere el derecho del autor Fénix: Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. N.7, 1950

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