Fénix 8, 467-704

esta Santa Iglesia Catedral/ de los Reyes,/ el dia 50 de abril de 1819,/ por 10s Gefes y Subalternos,/ que por sostener la causa de Su Magestad/ pere- cieron en la Punta de San Luis/ el 8 de febrero del mismo año./ Por D. Justo Piguerola,/ (Bigote). Lima: 1819./ Por Don Bernardino Ruiz. E! ilustre congreso/ que representa 6 Lima,/ hoy la vara de Themis/ á Pie- clra le confia./ jOh! No se engaña, cierto;/ pues darte no podia/ quien con igual destreza/ y tico la dirija. E! apreciable conjunto,/ de luces y de virtudes,/ que en Piedra admiramos todos,/ y que el Cabildo descubre,/ hoy justamente le eleva/ del honor á la alta cumbre./ La patria se felicita/ por lograr en tí un Alcalde/ que la pública fortuna,/ como ley suprema guar. (sic). Para hacer esclarecidas/ á mil personas, bastantes/ fueran, Tomas, divididas/ las virtudes relevantes,/ que en tí se miran reunidas. Octava./ El Cabildo eclesihstico festivo,/ Nombre su tesorero al digno Pie- dra:/ De su virtud e! gefe real cautivo/ lo hace caballeriso; y por mas medra/ El noble ayuntamiento en todo activo,/ Por basa elige tan pre- ciosa Piedra/ Para dar solidez al edificio,/ Que es de todo Peruano uni- 60 auspicio. Ya no desees mas bienes/ Lima, ni de la discordia,/ que temer nada tienes;/ si á un capitan de concordia/ en tu cabildo mantienes. Viva el Señor Tesorero/ de Ias rentas decimales,/ viva siempre coronado/ de laureles inmortales./ Njganse lenguas las Aves,/ con todos los Ruy-Señores,/ y con tonos dignos graves/ hoy canten á Piedra loores/ en endechas las mas suaves. Gloríatc gran Ciudad/ de tener hoy por tu juez,/ quien á todas vistas es/ un milagro de su edad. Aunque fueron divididos/ Los votos en t u eleccion;/ Se miraron, reunidos/ Porque el xefe en su inspeccion/ Creyó que te eran debidos. Vive, ó Tomas, satisfecho/ Que si un Cabildo te adora,/ El otro te abrió su pecho/ Mucho antes, quando atesora/ En ti su bien y provecho. Decima./ Fué votacion asombrosa/ La de tan noble A!caldia,/ Donde el equi- librio hacia,/ La desicion mas dudosa;/ Pero salió mas gloriosa,/ Ha- biendo el árbitro sido,/ Nuestro xefe distinguido,/ Pues dirimió la dis- cordia,/ Gozándose la Concordia,/ De un capitan. su elegido. Octava./ Por épocas se ven claros varones/ De tanta providad virtud, y cien- cia,/ Que sib pedir, ni anciar decoraciones,/ Ellas mismas les dan la preferencia:/ Tal es, aun en la edad de las pasiones,/ El joven capitan, cuya prudencia,/ Vamos á ver brillar con energía,/ En este año feliz de su alcaldía. Octava./ Jamas el general que nos gobierna,/ Un decreto expidió mas ajus- tado,/ Que aquel en que decide, manda, ordena,/ Que Piedra de alcal- de, sea nombrado:/ Con esta providencia se ensgena/ De placer la Ciu- dad, porque ha obsei-vado,/ Que son buenos los hechos del que goza/ De gallarda presencia y cara hermosa. Fénix: Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. N.8, 1952

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